El blog de la zoocióloga que quería ser escritora

EN OBRAS - Este blog nació de la necesidad de sacar a fuera mi mundo interior, una herramienta que me ha ayudado a aprender a expresarme y transmitir mis sentimientos y sensaciones. Escribir me ha hecho persona y siendo persona he conseguido evolucionar hasta el punto donde me encuentro hoy, en pleno proceso de evolución.

17 noviembre, 2011

Paréntesis

Queridos y queridas fans,
he de decir que tengo el blog muy parado porque se me perdió un poco la inspiración. No son buenos tiempos y por motivos familiares ando con la mente ocupada y no soy capaz de sentarme a escribir la continuación de la misteriosa historia a las que o tenía acostumbrad@s. Así que os pido disculpas, espero poder retomarla lo antes posible porque ya tengo muchas ideas para continuar.
Eso sí, no dejo de escribir lo que me pasa para liberarme pero no lo publico aquí, así que disculpad mi ausencia pero me estoy tomando un Kit-Kat. Un abrazo enorme!

01 noviembre, 2011

Tras la puerta del fondo (Capítulo 12)

No me podía creer lo que me acababa de decir Quinto por teléfono y tenía ganas de saber más del asunto pero había prometido invitar a desayunar a Alice y tenía que cumplir mi palabra. Bajamos a la cafetería que había junto al piso, El Vaset, donde ponían un café medianamente bueno y tenían variedad de bollería como acompañamiento. Cuando entramos al local nos sentamos en una mesa que estaba libre en la esquina del fondo, la camarera vino a tomarnos la comanda:

- Un café con leche, una tostada de pan artesano con aceite de oliva y un zumo de naranja natural, por favor – pedí.

- Yo quiero un zumo, un cola-cao y… - vaciló un momento Alice - ¡Y una napolitana de chocolate! – dijo con firmeza.

- Lo siento, pero no nos quedan… cruasán, donuts, bizcocho y magdalenas artesanas.

- Vale, entonces pone unas magdalenas.

La camarera se fue a preparar nuestro pedido y nosotras seguimos sentadas hablando de nuestras cosas. Alice estaba bastante al tanto del misterio que rondaba mi vida en los últimos tiempos y me preguntó si había tenido noticias de Brazi. Le conté las últimas novedades sobre el asunto con la condición de que después me explicase por qué había decidido desaparecer sin más días atrás. Con el trato hecho y mientras nos servían el desayuno le comenté:

- Quinto me acaba de llamar para decirme que mis sospechas sobre el titular que te comentara de la aparición de un cuerpo femenino en la playa eran incorrectas. No veas el alivio que me supone esto, pensar que mi compañera de piso podía estar muerta me estremecía. Y más teniendo en cuenta las circunstancias…

- Normal, ya te dije yo en su momento que esta compañera de piso era un poco rarita – y cuando dijo esta última palabra hizo con las manos el gesto de las comillas para tratar de resaltar la matización – era muy rara su historia, y las pocas veces que he podido ir yo por tu piso daba la casualidad de que nunca estaba… bueno, salvo aquel día que escuché ruido en la habitación y luego la puerta de la entrada.

- ¿Cuándo fue eso? – pregunté extrañada.

- Tú dormías como un lirón… una de las últimas veces que pasé contigo antes de irme. No quise comentarte nada por lo impresionable que eres y a lo mejor dejabas de dormir al echar leña al fuego.

- ¿Qué me estás diciendo? ¿Me estás llamando algo? – pregunté algo molesta.

- A ver, Lu. Ahora me vas a decir tú que no eres impresionable… y cuando digo esto no quiero que sobreentiendas nada más allá de lo que, la simple, palabra quiere decir. Vamos que te impresionas con mucha facilidad – hice un gesto de desaprobación girando un poco la cara, pero me sentí menos molesta que la primera vez que lo dijo. – Y no me pongas esa cara, por favor, que no es nada malo. Tú y tus pequeños detalles, eso también forma parte de tu encanto personal, ¿qué le vamos a hacer?

Al decirme esto último me arrancó una leve sonrisa, siempre que mencionaba mis “pequeños encantos” lograba sacarme una y esta era una de esas formas de restar tensión a mi manera de tomarme las cosas. Sólo ella me conocía a tal profundidad que conseguía alterar mi estado de ánimo con un gesto o una palabra, Alice y su manera de mirar nunca me dejaban indiferente.

- Bueno, Alice… ¿me vas a contar qué ha pasado? Tantos días sin saber de ti me han tenido algo preocupada. Sé que sabes cuidarte muy bien, pero necesito saber, al menos, si estás bien en tantos días sin noticias.

- La razón es bien sencilla, necesitaba irme y me fui unos días. Necesitaba pensar, ya sabes, a veces necesito distanciarme del mundo para tomar perspectiva. Nunca me has pedido explicaciones así como yo no te las he pedido a ti… - tomó una pausa y le dio un trago a su cola-cao y mientras me miraba continuó – Sabes cómo soy, y así como a ti te gusta tomarte tus días de no hacer nada yo he querido hacer lo mismo en otro lugar… y ¿sabes? Me he dado cuenta de que te echo de menos… - me sonrió.

- Vaya… me dejas sin palabras… - su explicación me cogió por sorpresa, pensaba que se había enfadado y simplemente se había marchado de mi vida - … la verdad, no sé qué decir. Pensé…

- Ya sé, tú siempre piensas que la gente se enfada cuando no te dicen lo que quieres oír, de ahí lo que decía antes… eres impresionable – volvió a sonreír, para mitigar mi reacción que, en un principio, no fue buena al escuchar esto. – No todo gira en torno a ti, tienes que entender que hay cosas que pasan que tú no provocas… Y no quiero que te tomes a mal mis palabras… sólo piénsalo un poco y analiza tus reacciones ante diferentes situaciones, verás como algo de razón llevo en esto.

- Puede que sí… – acababa de escuchar algo que no me gustaba del todo pero en el fondo sabía que tenía sentido lo que estaba diciendo – no lo puedo evitar… Si desapareces después de un pequeño malentendido es, al menos, razonable que pueda pensar que haya sido yo o lo que he dicho quien ha provocado el resultado. No sé… Y sobre todo cuando no sé nada… ni bueno, ni malo… ¡nada! ¿Y qué quieres que haga? Me preocupo… al menos si me hubieras dicho que necesitabas espacio lo hubiese entendido… porque si algo es enteramente cierto, es que estos días también te he echado mucho de menos – y mientras decía esto me agarró la mano con la suya y me apretó e un gesto de cariño, cosa que no solía hacer a menudo en público.

¡Ring, ring! Mi teléfono volvió a sonar, miré a Alice disculpándome con un gesto y contesté. Era mi madre para saber qué era de mi vida y si iba a pasarme a verla en los próximos días, le dije que tenía que trabajar y que la llamaría cuando fuese a comer. Fue una conversación breve y nada más colgar volvió a sonar el móvil, sin mirar la pantalla pensé que era ella de nuevo y contesté:

- ¿Qué se te olvidó decirme, mamá? – contesté con algo de desaire.

- Pues verás, no soy tu madre… Soy Pedro, pero... ¿Cómo le hablas así a tu madre? - emitió una carcajada que no me hizo mucha gracia, me encontraba completamente descolocada ante mi metedura de pata - Quería comentarte un par de detalles respecto al piso.

28 octubre, 2011

Tras la puerta del fondo (Capítulo 11)

El sonido del teléfono me despertó y cuando vi la hora que era me di cuenta de que me había quedado profundamente dormida y llegaba tarde al trabajo. Contesté intentando disimular el sueño y la resaca tras extender el brazo y coger el móvil de la mesilla:
- ¿Diga?
- Lu, ¿dónde coño te has metido?, ¿sabes qué hora es? - una voz conocida de hombre sonó al otro lado de la línea. Miré la hora en el despertador.
- Sí, las once y cuarto - contesté medio bostezando y frotándome los ojos.
- Y te parecerá normal, ¿no? - replicó- Ni siquiera has llamado para decirnos que no vendrías a la oficina esta mañana.
- Lo siento... - le interrumpí vacilando y enseguida inventé una excusa - Me quedé trabajando hasta muy tarde y, ya sabes cómo son estas cosas, me quedé traspuesta... con decirte que tengo el portátil metido en cama conmigo... - continué sorprendida por la agilidad de mi mente, a pesar del sueño, en inventar algo creíble - En una hora o así me paso a entregar los papeles y las altas.
- Espero que no se vuelva a repetir - y mi jefe colgó sin despedirse, yo aproveché para bostezar y estirarme en la cama cuando me di cuenta de que no estaba sola en la habitación. Intenté recordar lo que había hecho la noche anterior pues no podía entender cómo había llegado a esta situación.
Me quedé tirada en cama de costado mirando a la pared intentando acordarme, la noche anterior había quedado con Quinto para tomar unas cañas, hablamos de la desaparición de Brazi y nos actualizamos. Él me contó que por fin se había separado y había podido conseguir la custodia compartida de su hijo, Luigi, también me comentó que desde que estaba separado vivía más tranquilo y era más feliz. Yo le conté que Alice, mi pareja, se había marchado hacía unos días sin dar explicaciones y no había podido hablar con ella desde entonces, le dije que Berte se había marchado de vacaciones unos días y que tenía el piso para mí sola pero me sentía un poco sola. Recuerdo estar en La Esquina un buen rato entre rondas de cerveza y pinchos de tortilla hasta la cuarta consumición, el resto de la noche se me antoja difusa y desordenada.
Creo que después de picar algo nos fuimos a un pub irlandés donde continuamos tomando cerveza y sé que allí nos encontramos con gente conocida, pero no pude recordar con quién. Quinto se fue tras tomar la segunda ronda en el St. Patrik y yo me quedé enbuena compañía, pero a partir de ese momento no recuerdo mucho más. Seguí unos segundos más intentando ordenar acontecimientos en mi mente y así poder hilar los recuerdos desordenados de mi cabeza. Me giré un instante y en el otro lado del colchón, de espaldas a mí, se encontraba ella.
Una mujer blanca y desnuda de pelo muy corto se encontraba en el otro lado de mi cama. Tapada hasta la cintura con tan sólo la sábana dejaba su espalda al descubierto y sentí la necesidad de acariciarla para ver si se despertaba. De pronto un temor se despertó en mi alma, una mezcla entre remordimiento y arrepentimiento por la situación en la que me encontraba, resacosa y desmemoriada. Alice se había marchado días atrás y yo había aprovechado su ausencia para meter a, a lo que de buenas a primeras, parecía una desconocida en mi cama ¿qué iba a pensar de mí? ¿Cómo podía esperar la vuelta de Alice ahora? ¿Con qué cara podría mirarla entonces? La sangre se me heló un instante y me sentí desolada, pero justo en ese momento la mujer se giró y yo sentí alivio. Aquella cara era inconfundible, esos ojos somnolientos, esa sonrisa perezosa al despertar y esos brazos que me acercaron a su cuerpo en un abrazo disiparon todos mis miedos, era ella.
- Buenos días - dijo con sorisa cansada.
- Buenos días... - dije entre sorpresa y alegría - Te he echado de menos.
Ella bostezó y se estiró entre mis brazos. Estaba cambiadísima con su nuevo look, se había cortado el pelo tanto que de espaldas me había costado un mundo reconocerla, Alice había vuelto a cama y a mi vida.
- ¡Vaya pelotazo te pillaste ayer! ¿eh?
- Sí, bueno... - sonreí algo avergonzada- no es que recuerde mucho el transcurso de la noche... Ya sabes como es Quinto... que me lía a cervezas y luego se me suben a la cabeza... - hice una pausa e incrédula pregunté- Pero, ¿cuándo has llegado, cariño? Y... ¿por qué te marchaste sin avisar?
- Dejemos las explicaciones para después de desayunar - dijo - tengo sueño pero un buen almuerzo me dará energía para contártelo todo, ¿me invitas?
- Bueno, vale... ¿cómo podría negarte algo si me pones esa cara? Pero... dame un momento que llamo a la oficina para avisar a mi jefe. Le diré que no me pasaré por allí por la mañana, está un poco mosqueado por no haberle avisado de mi ausencia matutina... Ya sabes como es Enrique con estas cosas... Ve a la ducha mientras aclaro este pequeño entuerto.
Mientras Alice se metía en la ducha yo aprovechaba para llamar a enrique y enviarle por correo los documentos que había quedado de entregar en la oficina.
- ¿Y ahora qué pasa? - contestó molesto al teléfono.
- Pues que voy muy pillada de tiempo y he cambiado de idea, me pasaré por ahí por la tarde, ahora mismo te acabo de enviar los documentos por correo... - me apresuré a hablarle para impedir que me interrumpiese - los debes tener en tu bandeja de entrada. Tengo un par de visitas pendientes, que dos clientes me tienen que firmar las altas de las líneas. Pero descuida que esta tarde estoy ahí como un clavo.
- Tú siempre haces lo que te da la gana - replicó menos molesto, sabía que yo era cumplidora con mi trabajo por eso me permitía ciertas cosas - y como eres mi mejor comercial te permito este tipo de licencias. Pero no abuses, ya sabes que los excesos... y más te vale venir sin falta esta tarde si quieres estar presente en la reunión del departameto. Es importante así que por tu bien, espero que no faltes... - era la segunda vez que me colgaba el teléfono sin haberse despedido pero me despreocupé un poco por el cambio de entonación en sus palabras.
Alice todavía estaba en el baño cuando acabé de hablar con Enrique, escuchaba caer el agua de la ducha así que decidí darle un sorpresa metiéndome con ella en el baño. La puerta estaba abierta, me adentré sin hacer ruido y corrí la manpara para entrar con ella a acicalarme. Se sorprendió gratamente y me acogió bajo el chorro de la alcachofa de muy buen gusto.
- Está demasiado caliente el agua - protesté.
- Caliente te voy a poner yo a ti - dijo sin vacilar un instante, se abalanzó sobre mí y me besó intensamente bajo el agua que caía sobre nuestras cabezas.
Una hora después, ya vestidas y arregladas nos dispusimos a salir por la puerta de casa para desayunar juntas. Nos dirigimos a desayunar al bar de abajo y durante el camino sonó el móvil, era Quinto.
- La mujer que apareció flotando en la playa no es tu compañera de piso - dijo sin siquiera saludar.

25 octubre, 2011

Un rayo de sol entre las nubes

Sé que muchas de las personas que me seguís estáis deseando fervientemente que publique los capítulos que siguen al décimo de la saga "Tras la puerta del fondo" pero debido a esta inmersión en la historia me he olvidado un poco de las reflexiones que venía haciendo hasta el momento, dejándolas en un segundo plano. Hoy me concederé una licencia y no publicaré ningún capítulo ni nada que tenga que ver con la historia mecionada.

Últimamente me da por pensar. Pienso, luego existo, aunque yo soy de las que cree que el mero hecho de existir te hace un ser pensante. He de matizar que aunque creo que todo el mundo, cada ser humano, tiene la capacidad de pensar no todos lo hacen al mismo nivel, ni de la misma forma. No quiero decir con esto que mi manera de pensar sea mejor o peor que cualquier otra, simplemente es diferente, así que no quiero amenes incondicionales a mis teorías.

De un tiempo a esta parte puedo observar que la gente no es feliz, el índice de personas afectadas por problemas de ansiedad o depresión aumenta en mi entorno a pasos agigantados, como se reproducen las setas a través de esporas en otoños lluviosos. Esto es un hecho que me hace pensar. Da la impresión que a medida que nos contaminamos con noticias negativas que todos los días invaden nuestros medios y nos regocijamos en pensamientos compasivos cuando lo comentamos con el de al lado. Expresiones del tipo "nunca llovió que no escampara" o "tiempos mejores han de venir" son el pan nuestro de cada día, esperemos que el mundo cambio sin llevar a cabo uno en nosotr@s mism@s. Como decía Lev Tolstoi: "todos piensan en cambiar el mundo y nadie piensa en cambiarse a sí mismo".

Y cuando estamos inmers@s en un círculo de pesimismo dejamos de apreciar los detalles bonitos de la vida y no vemos más que motivos y razones para seguir sintiéndonos mal. "Crisis, crisis" dicen los periódicos y en general todos los medios de comunicación, hablan de crisis económica por ocultar un problema más profundo. No estamos inmers@s en una crisis económica solamente, hay una verdadera crisis existencial del ser humano. La inocencia, los ideales, los valores, el sentido común, las ganas de vivir y de cambiar... y un sinfín de pequeños detalles que hacen humano a las personas están eclipsadas por materialismo, capitalismo, superficialidad... Y entre tanto desconcierto es normal que cueste mucho encontrar razones para creer, para avanzar, para soñar y luchar por mundos mejores (porque no existe un solo mundo sino que existen varios posibles mejor que la realidad actual, mediocre y gris).

Hemos olvidado quienes somos y que son más los detalles que nos unen que los que nos separan, pero la necesidad que nos han creado los mercados de comprar y comprar, gastar y poder acceder a las últimas innovaciones tecnológicas, nos separa entre ricos y pobres. Aún con todo esto yo sigo pensando que no es más feliz el/la que más tiene sino el/la que menos necesita. No abandonemos nuestra humanidad, dejemos que vuelve a aflorar para recuperar las relaciones humanas y esto nos hará despertar y ver que no todo es malo y que el cambio que buscamos está en nuestro interior. Seguramente así baje el número de personas con problemas de ansiedad y de depresión y el mundo sea un lugar mejor para todos y todas.

Ser feliz es gratis... por ahora.

20 octubre, 2011

Tras la puerta del fondo (Capítulo 10)

Haciendo memoria recordé lo que en la habitación de Brazi se había limpiado: ropa escasa, tanto en cantidad como en superficie de tela (shorts muy short, corsés de colores llamativos, tangas de hilos, faldas de infarto y alguna camiseta de tiras escotada); zapatos varios, me atrevería a decir que había más pares que conjuntos de ropa, y todos ellos con unos tacones de aguja muy altos; bolsos pequeños de colgar estilo bandolera; un juego de sábanas de una cama estrecha manchado de sangre; pastillas, analgésicas y antidepresivas; los diferentes papeles y documentos que hayamos entre los que cabía destacar alguna denuncia por robo y agresión y algún parte médico de ingresos por urgencias; la tarjeta de visita de un club nocturno; una llave con el número 29 en el llavero; un par de libros esotéricos, otro de costumbres gallegas y uno de amor; una botella de vino del malo vacía y restos de unas rayas en la mesilla de noche. Eso es todo lo que podía recordar en ese momento que me había llamado la atención en su momento y se lo pasé por correo a Quinto. Adjunté también los documentos que me había mandado Teté por correo y las fotos que se habían tomado de la habitación antes de limpiar en su momento.
Al ver de nuevo aquellos documentos me estremecí pensando en que Brazi podía ser la protagonista de la noticia que había leído en el periódico momentos antes de ir a visitar a Quinto. No quise profundizar de nuevo en el asunto con aquel material en el asunto y sumar así más leña en el fuego de la inquietud que me impedía dormir a veces desde la misteriosa desaparición y el descubrimiento de estos detalles desconcertantes. Una vez más traté de llamar a su teléfono móvil que seguía apagado igual que todas las otras veces que había intentado ponerme en contacto con ella. Con esta llamada se despertó en mi cabeza una idea, para saber si Brazi pagaba o no las facturas telefónicas decidí llamar a la operadora de telefonía haciéndome pasar por ella, tenía los datos necesarios: nombre y apellidos, número de teléfono, el de la factura anterior y por supuesto su número de identificación fiscal.
Conseguí que la operadora me dijera que figuraban tres impagos con diferentes importes y que el banco le había devuelto las últimas facturas por falta de fondos. Entonces colgué sin dejar al teleoperador que me había atendido terminar la frase. Me quedé helada un momento y mi cerebro trabajaba rápido haciendo conjeturas varias sobre el asunto una vez más. Decidí que para cortar la dinámica de preocupación de mi mente una ducha me vendría estupendo, así que me preparé para ello.
Me duché y me relajé con el agua cayéndome sobre la cara, me lavé el pelo y al salir me lo enrollé en una toalla. Cuando me disponía a echarme crema para hidratar la piel mi móvil sonó en mi habitación, acudí lo más rápido que pude a atender, era Quinto:
- ¿Estás lista? - preguntó - Acabé el trabajo en la oficina antes de lo que esperaba, ¿siguen en pié esas cañas?
- Por supuesto, Quinto... Justo ahora acabo de salir de la ducha... en media hora esto lista, ¿dónde me esperas?
- En La Esquina, ¿te parece?
- Perfecto, está a medio camino entre tu despacho y mi casa. Nos vemos allí en tres cuartos de hora.
- Pero si has dicho media hora... - protestó Quinto.
- Media hora para prepararme y quince minutos de margen para llegar, ¡qué prisas te han entrado ahora! - dije en tono firme pero amistoso.
- Vale, mujer... ¡qué borde eres a veces! - me replicó bromeando. Sabía perfectamente que no me gustaba mucho que me dijesen que era borde pero en el fondo tenía algo de razón. - Allí nos vemos pues, yo voy ya. Un besito, hasta ahora. - Y colgó.
- ¡Qué hombre, por Dios! - murmuré antes de volver al baño.
En media hora me había hidratado, secado el pelo, vestido y tendido la ropa a secar. Salí de casa sin coger las llaves y me di cuenta antes de llamar al ascensor. Llamé al timbre dos veces y Berte me abrió con su habitual cara de empanado, siempre que se encontraba en el piso estaba metido en su alcoba con sus historias de juegos, series y porros, muy rara vez hacíamos vida social en casa.
- Me dejé las llaves, gracias por abrir - le dije.
- Pues menos mal que ha sido ahora que si te llegas a ir, a lo mejor cuando volvieses ya no estaba pues me voy a casa de mis padres dentro de un rato - contestó a su ritmo habitual de porretilla y sonrió.
- Pues nada, que lo disfrutes. Yo he quedado para unas cañas con un amigo. Nos vemos. - me despedí con un gesto al que respondió igual.
Bajé lo más rápido que pude por las escaleras, pasé de usar el ascensor. Salí a la calle y el vientecillo me acarició la cara, me sentí bien al notarlo y eché a andar rumbo a La Esquina. Cuando llegué al lugar me dirigí al fondo y vi allí sentado a Quinto ojeando unos papeles con su cerveza y el pincho que le habían puesto con la consumición. Me senté enfrente y sin levantar los ojos de aquello me saludó con un escueto "hola".
- Muy concentrado te veo, Quinto.
- Estoy ojeando lo que me has mandado por correo porque todavía no entiendo muy bien la historia. - esta vez ya había levantado la mirada de los documentos y me sonrió al hablarme.
- Tú pregunta lo que necesites saber.
- Para empezar, ¿de dónde coño ha salido esta tía?
- Pues si te digo la verdad no lo sé muy bien. Contactó con mi casero, no conmigo... Yo lo que sé de ella es que trabajaba en hostelería pero no me dijo ni el nombre del hotel, ni hostias... Lo cierto es que no estuve muy fina a la hora de "conocerla" - y mientras decía esta palabra hacía las comillas con los dedos de ambas manos.
- Ah, vaya... eso aclara muchas cosas... - hizo una pausa y continuó - ¿pero tú estás tonta? Meter a una persona que no conoces... - le interrumpí antes de que empezase el típico sermón maternal.
- Shh... ¡Para el carro amigo! No necesito sermones... no estuve lista para preguntarle datos concretos sobre su vida, pero al fin y al cabo no soy yo quien alquila el piso sino mi casero.
Quinto se dio cuenta de que se había equivocado a la hora de ponerse en plan sermón y se disculpó:
- No pretendía ofenderte... pero me asalta muchas dudas al respecto. Aunque bueno, no hemos venido a tomar cañitas para hablar de esto sino para actualizarnos y charlar de cómo nos trata la vida últimamente.
- Cierto, cuéntame que tal te fue en tu viaje. Y por cierto, ¿tu madre ya está mejor? Es que la vi el otro día en el súper y tenía una gripe...
Hablamos de su madre, de la mía, de la familia en general del verano que habíamos pasado, de la vida, de política y como no del misterio que nos había reunido tras el periodo estival. Me enseñó un esquema temporal que había hecho desde la aparición hasta la desaparición de Brazi, era conciso y muy claro. Quien no supiera nada del tema y lo mirase a primera vista se podía hacer una idea de cómo estaba la situación. Yo le comenté que había llamado no hacía mucho a su operadora de telefonía móvil y que le constaban tres impagos con devolución de recibos, él reflexionó un momento y lo anotó en una agenda.

17 octubre, 2011

Tras la puerta del fondo (Capítulo 9)

Entré en la oficina de mi amigo Quinto, me acomodé en una de las sillas que había frente a su mesa tras hablar con la secretaria que me dijo que volvería enseguida pues había salido a un recado. Mientras hacía tiempo para su regreso volví a ojear la noticia que me había estremecido y me quedé pensando un rato en qué sería de mi excompañera de piso si resultaba que al final ella no tenía la suerte de ser la protagonista de aquella funesta noticia.
Repasé mentalmente los objetos que recordaba que habían guardado mis caseros en su garaje... todo aquello me hacía pensar que Brazi pertenecía al negro mundo de la prostitución y las drogas, pero no sabía hasta que punto estaba inmersa en aquello y si si implicación había terminado como terminan muchas historias de ese tipo, con la muerte violenta a manos de cualquier animal sin escrúpulos. Mientras alimentaba mis cavilaciones con finales trágicos Quinto entró en el despacho sin hacer ruido, se puso tras de mí y me dijo:
- ¡Bienvenida! - el salto que di en la silla en aquel momento os lo podéis imaginar sin demasiado esfuerzo, y continuó - Buenos ojos te vean, mujer... Ven y dame un abrazo. - Me levanté y con el corazón sobrecogido le abracé con tal impresión que solo pude corresponderle verbalmente con un "hola".
Tras unos breves segundos de silencio, el tiempo que le llevó a Quinto sentarse del otro lado de la mesa en su sillón de cuero y acomodarse, retomamos la conversación.
- ¿Qué te trae por aquí, Lupi? No es muy habitual que vengas a verme a mi lugar de trabajo, así que no me quedá más que suponer que ha pasado algo...
- No te equivocas, querido amigo. Estoy intrigada respecto a un asunto, y más después de ver esta noticia en el periódico local - le puse el periódico sobre la mesa para que lo viera, él le echó una visual y con un ademán despreocupado trató de sacarle hierro al asunto.
- Noticias como estas te encontrarás cientos a lo largo del año, ¿por qué ha de quitarte el sueño esta en concreto?
- Tal y como lo dices da la impresión de que te da igual este tipo de noticias, ¿acaso te ha insensibilizado tu trabajo hasta el punto de no sentir nada ante las tragedias?
- No, no es eso, mujer... sólo me sorprende que esta noticia te haya podido alterar. Sé que cuadra cerca, en una de las playas de esta ciudad... pero no entiendo muy bien por qué estás tan afectada...
- Déjame que te explique, Quinto. Resulta que hace unas semanas una chica se instaló en mi piso y misteriosamente desapareció sin dejar rastro... - asintió con la cabeza en un gesto de querer hacerme entender que lo había captado, pero sus ojos vacilaron por falta de información -Pero lo curioso del asunto es lo que se encontraba en su habitación el día que los caseros decidieron hacer limpieza definitiva... Vamos a ver ¿cómo te lo explico sin liarme demasiado? ...
Empecé por contarle el día que la conocí, la información que pude sacar de Brazi en mi breve conversación el único día que la vi. Le conté el transcurso de los días y como mi entonces compañera no hacía vida social en el piso hasta el punto de que no se llegaba a pasar por allí. Le conté que posteriormente se había ido sin dar mayor explicación y sin pagar el alquiler de la habitación, que siguió ilocalizable hasta el momento y las cosas que habíamos encontrado. Este fue el punto en el que comenzamos a elborar un pequeño esquema de la situación.
Quinto me pidió copias de alguno de los documentos que encontramos en su habitación el día que la casera decidió vaciar y limpiar el cuarto, me dijo que hiciese una lista de cosas que recordaba haber visto o apreciado en el desorden de lo que era su habitación, por suerte Pedro había tomado fotos de la situación de la alcoba y todo su desorden al completo. Me hice con los documentos y las fotos en los días siguientes a mi primera visita al despacho de Quinto. Ahora con un resumen de la situación, mi amigo el detective comenzó a entender mi preocupación ante la noticia del periódico.
No quiso dar más importancia al asunto de la noticia y me intentó tranquilizar diciendo que averiguaría si Brazi se trataba de la misma persona que había sido hallada en aquella playa:
- No te preocupes más por el asunto, Lupi, si se trata de la misma mujer lo averiguaremos muy pronto, pero no te pongas en lo peor, así que duerme tranquila esta noche... - dijo - seguramente existan más personas desaparecidas que coincidan con la descripción, que por cierto es bastante general, que se detalla en el artículo... así que lo dicho.
Después de casi dos horas hablando con Quinto sobre el tema me levanté y me despedí por el momento. Me dirigí a dar un paseo por el castro, necesitaba un sitio más o menos tranquilo donde ordenar mis ideas y relajar aquella impresión que me había desestabilizado la mañana. Estuve en el mirador de frente al mar pensando un buen rato hasta la hora de comer que fue cuando abandoné el lugar. Recordé que tenía que llamar a Teté para hacerle una copia a los documentos con los que se había quedado pero como no podía quedar en los próximos días decidió que me los mandaría por correo electrónico.
Ya después de comer me senté delante del ordenador para hacer la lista de cosas que recordaba de la habitación, aproveché para mirar un par de cosas más en la red. A media tarde, recibí un correo de Teté con los documentos escaneados que tenía en su poder, guardé toda la información junto con la lista que había hecho en un documento de texto en una memoria externa para dárselos a Quinto a última hora de la tarde ya que había quedado con él para tomar unas cañas.

11 octubre, 2011

Tras la puerta del fondo (Capítulo 8)

Aquel día abrí el periódico mientras tomaba un café en un bar del centro de Vigo, cuando llegué a la sección de sucesos me encontré la siguiente noticia:

Hallan en una playa de las afueras de Vigo el cadáver de una mujer joven

El cuerpo no ha sido identificado de momento y tampoco se conocen las causas exactas dela muerte, todo apunta a una agresión

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AXENCIA NOVAS NEW El cuerpo sin vida de una mujer joven, de entre 18 y 25 años de edad, ha aparecido este martes flotando en el agua en la zona de playas de Samil, en Vigo, según han informado a AXENCIA NOVAS NEW fuentes de la Policía Nacional, que precisan que inicialmente se han detectado algunos signos de violencia brazos y rostros, pero no detallan si existen signos de una posible agresión sexual.

Las mismas fuentes han explicado que sobre las 24.00 horas de la noche anterior se recibió el aviso de una persona que alertaba de que había visto el cuerpo flotando en el agua cuando paseaba por el lugar, el cual corresponde a una mujer joven que todavía no ha sido identificada y que, según apuntan las primeras estimaciones, "no llevaba mucho tiempo en el agua".

El cuerpo de la fallecida ha sido trasladado al Hospital Central de la ciudad olívica para realizar la autopsia, con el objetivo de determinar las causas exactas de la muerte. La Policía Nacional de Vigo se ha hecho cargo del caso, a fin de poder esclarecer los hechos.

La Policía trata de localizar a los familiares de esta mujer para que realicen un reconocimiento del cuerpo encontrado y así poder abrir nuevas vías de investigación para la resolución de este caso.


Cuando leí aquella noticia sentí por un momento que un escalofrío me recorría la espalda, por un instante pensé que aquella mujer podría ser mi excompañera de piso. Una parte de mi cabeza me decía que sí y la otra, más racional y sensata, se decantaba por el no buscando explicaciones varias: la noticia no ofrecía demasiados datos sobre la mujer, el indicador de la edad abría un amplio abanico de posibilidades y aunque Brazi encajaba con la breve descripción debía estar en su país riéndose del mundo...

No pude ni terminar el café con aquella impresión que había sufrido al leer la noticia así que opté por levantarme, pagar la cuenta y dirigirme, con el periódico bajo el brazo, al despacho de mi amigo el detective.

06 octubre, 2011

Cerrado por "baja-ciones"

Buenos días a todo el mundo,
he de pedir disculpas por esta interrupción en la línea de los capítulos de la serie "Tras la puerta del fondo", por motivos personales me veo obligada a hacer una pausa en los próximos días y no por lo que podáis llegar a pensar, no voy a la Fiesta del Marisco, me quedo cuidando de mi madre que va a ser operada esta tarde de una rodilla.
En principio una sencilla operación de menisco pero como no podrá andar en varios días voy a hacer lo mismo que ha hecho ella cuando yo era una enana y no me podía valer por mí misma. Hoy sólo espero que sea un gran día y que la operación salga a la perfección con una fácil rehabilitación para que pronto pueda volver a sus quehaceres diarios.
No sé cuando me volveré a conectar pero intuyo que hasta el lunes o martes no será posible que os siga deleitando con la intrigante historia de Brazi y su desaparición.
Un saludo.

04 octubre, 2011

Tras la puerta del fondo (Capítulo 7)

Sentí asco por la cantidad ingente de condiciones antihigiénicas que se topaban tras la puerta del fondo, sentí alivio por saber que me había deshecho de una compañera de piso que resultaba ser una yonki de las pastillas. El contrapunto a estos sentimientos de rechazo era la pena que me producía pensar en la posibilidad de que Brazi fuera una víctima de una espiral de autodestrucción creada por error o directamente con conocimiento de causa.

Ante este mar de dudas decidí hacer lo correcto e indagar sobre el paradero de esta mujer. Lo primero que hice fue llamar a su número de teléfono varios días consecutivos en diferentes franjas horarias, no tuve manera humana de contactar con mi, ahora, excompañera. Llamase a la hora que llamase siempre obtenía el mismo mensaje "el móvil al que llama está apagado o fuera de cobertura". Traté de llamar con número oculto y con número público pero siempre, siempre, el mismo mensaje.

Traté de buscar algo más de información sobre esta persona, su operadora de telefonía móvil tenía sus datos completos: nombre, DNI, dirección y cuenta del banco. Por un amigo que trabaja dando soporte técnico a esa misma operadora de telefonía conseguí su nombre y su DNI. Conseguí una dirección postal diferente en una calle de la misma ciudad. Busqué en internet sus datos sin encontrar un resultado concluyente, encontré una persona que tenía esos mismos apellidos y decidí mandarle un mensaje preguntándole si era familiar de mi excompañera desaparecida.

Tras un par de semanas desde el envío del menasje a su tocaya de apellidos no obtuve ningún tipo de respuesta, así que decidí indagar más sobre el asunto. Para empezar busqué en internet la información sobre el club Picardías en una página que valora los puticlubs de las diferentes zonas de España. Por el único comentario que había en esa especie de foro pude saber que el club sobre el que estaba investigando llevaba cerrado el mismo tiempo que mi excompañera llevaba desaparecida. Decidí entonces poner en orden mis ideas y seguir investigando el asunto.

Entré en la página de la Guardia Civil y me fui a la sección de personas desaparecidas, no encontré a nadie que se la pareciese a Brazi, por lo tanto no constaba como desaparecida en la base de datos de este cuerpo del orden. Busqué un teléfono de contacto alternativo que figuraba en la base de datos de su operadora de móvil, no hubo respuesta.

Hablé con un buen amigo que es detective y le hablé del asunto, con mucho gusto decidió que me ayudaría investigar la misteriosa desaparición de Brazi. Empezamos por hacer un esquema espacio temporal del tema.

03 octubre, 2011

Tras la puerta del fondo (Capítulo 6)

Llevábamos ya varios días instalados en el piso, Berte y yo, cuando los caseros decidieron venir a casa para vaciar la habitación de Brazi. Vinieron a golpe de lunes, después de que yo saliese de trabajar, a limpiar aquel desastre que se hacía llamar cuarto. A las seis y media sonó el timbre, el piso olía a café recién hecho y yo estaba en el salón haciendo tiempo hasta el momento de su llegada. Les abrí el portal desde el telefonillo y ya dejé la puerta del piso abierta, no tardaron mucho en acceder al piso pues no me había dado tiempo a ponerme con lo que estaba antes de su llegada.

Pedro fue el primero en entrar y me dijo que traía compañía, Teté (su mujer), venía con él para desalojar la habitación de Brazi. Cuando abrió la puerta de la alcoba, la casera no pudo más que expresar "¡asco de mujer!". Sin duda alguna, de todas las personas que habían visto aquel desastre, ella era la que más se había escandalizado. Entró esquivando lo que estaba por el suelo, echó una visual general para saber por dónde empezar a recoger y volvió a exclamar el asco que le producía aquella situación.

Pedro tuvo que salir a hacer unos recados dejando a Teté con el trabajo de limpiar aquel estercolero. Se puso los guantes de goma, se adentró en la alcoba y compenzó el árduo trabajo que le esperaba. Cuando empezó a recoger la ropa del suelo y meterla en el maletón fué descubriendo nuevos detalles que arrojaban más intriga a la desaparición repentina de mi compañera. Yo observaba desde el umbral de la puerta como poco a poco aquel desastre iba recuperando la forma de una habitación.

Con esta tercera intrusión en la habitación de Brazi pude descubrir más detalles en profundidad sobre la penosa vida de la compañera desaparecida. Sobre la cama, además de los zapatos con tacón de infarto y alguna ropa pudimos encontrar varios blísters de pastillas, entre los que se incluían ibuprofeno y diazepam, había también una tarjeta de visita de un puticlub llamado Picardías en un pueblo cercano. En la mesilla de noche había un par de rayas de polvo blanco y un par de tutelillos de papel, unas pastillas blancas trituradas y una botella de refresco con agua y colillas en su interior. Al lado de la mesilla una botella de vino blanco vacía, la botella que había comprado hacía unos meses para cocinar y que misteriosamente me había desaparecido. En la mesa de escritorio una llave con una etiqueta que ponía "Nº29" y varios libros de los que recuerdo Dentro de cinco horas veré a Jesús; Mitos, ritos y leyendas de Galicia; otro de temática esotérica de cómo hayar la felicidad y uno de Antonio Gala sobre hayar el amor verdadero y alguno más que ya no recuerdo.

El armario empotrado estaba completamente vacío y el de color pino contenía una percha con un pantalón, de esos que apodan minishort, y un bolso estropeado y medio roto. Sobre este último armario había una carpeta semitransparente con papeles, el contrato de alquiler, la fotocopia de un libro de familia en el que constaba casada con un catalán llamado Albert y poco más. En los cajones de las mesillas de noche no había nada, en el mueble del baño tampoco. Las mantas de la camana estaban tiradas en el suelo a medio doblar, el colchón no tenía sábanas puestas, así que sacamos toda la ropa de cama y la metimos a la lavadora a alta temperatura.

La ropa de Brazi se metió toda en un maletón grande que tenía en medio de la habitación y para poder cerrarlo me tuve que poner encima de la tapa mientras Teté pasaba la cremallera de un lado a otro. Antes de llevar a cabo el cierre nos percatamos que al lado de ese maletón había unas sábanas de cama pequeña con una gran mancha, que también metimos en la maleta con la ropa. Aquella mancha enorme parecía ser de sangre.

Había una maleta más pequeña a los pies de la cama con un montón de papeles de todo tipo. Teté no pudo resistir la tentación de husmear en aquellos papeles que nos brindaron más información sobre la vida desordenada de Brazi. Entre aquellos papeles se hayaban varios partes de ingresos por urgencias al hospital. La letra de los médicos, bien es sabido, que no es muy lejible a ojos de una persona inexperta, otros médicos y farmacéuticos son capaces de descifrar aquellos mensajes. Entre aquellas letras ilegibles de los partes pudimos descifrar algunas cosas. En alguno de los partes se registraban agresiones físicas con contusiones en las vértebras y heridas en la boca; en otro se mencionaba una ingestión de pastillas en el que la paciente ingresaba grintando "me quiero morir, me quiero morir" y que posteriormente se negaba a realizarse un lavado de estómago; había también un análisis toxicológico en el que Brazi daba positivo en todas las sustancias. Además de estos partes existían también alguna denuncia ante la Guardia Civil, por robos y agresiones en diferentes partes de Vigo. Había un formulario de denuncia a medio cubrir que hablaba de una agresión sexual y un robo.

Ante el descubrimiento de estos nuevos detalles tenía un cúmulo de sentimientos: asco, pena y alivio.

01 octubre, 2011

Tras la puerta del fondo (Capítulo 5)

A mediados de agosto y con mi segunda vuelta al trabajo, me encontraba sin noticia alguna sobre el paradero de mi compañera de piso, Brazi. La mayoría de las noches que pasaba en casa lo que hacía para tranquilizar esa sensación de incertidumbre que se había despertado en mi mente, era dejar la llave traspuesta y la cadena de la puerta de la entrada al piso puesta. Por suerte, durante todos esos días no tive mayor sobresalto taciturno.

Mi rutina era sencilla, me levantaba a las siete y media de la mañana, me duchaba y arreglaba para ir a trabajar y volvía, salvo excepción, a las seis y media de la tarde. Ni por la mañan, ni por la tarde, así como tampoco por la noche, escuché ruidos en la habitación del fondo. Por la noche no se observaba luz bajo su puerta así que sólo me cabían dos explicaciones posibles: que se encontrara dentro de la habitación (muerta, inconsciente o viva) y que tendría entrado en algún momento en el que yo no me encontraba en el piso y la otra es que no estuvera allí, por lo que el abanico de posibilidades sobre su paradero se abría hasta el infinito.

Me quedé algo tranquila cuando, con el paso de los días el piso no empezó a oler mal así que la conjetura que me había montado en la mente de encontrarme un cadáver en la habitación del fondo el día que decidiese volver a entrar se disipó completamente. Pedro, el casero, me llamó aquella misma semana para informarme que quería pasarse por el piso a ver si la mujer desaparecida se había instalado o no en el piso. Quedamos al día siguiente de su llamada y esta vez, de forma lícita y normal accedimos a la habitación con una llave que tenía el casero.

No os podéis imaginar la cara que se le puso a Pedro al ver tanto desorden, echó una ojeada y vio lo que yo había visto hacía algunos días y no daba crédito a tal desorden y misterio. Yo me asomé tímidamente y me sorprendió ver que todo estaba como la primera vez que había visto el percal, no tuve ni que fingir asombro ante tal escenario desconcertante. Solo pude exclamar "¡¿Pero qué coño...?! Me mantuve en el umbral de la puerta observando el panorama mientras el casero se dio un paseo por la habitación, entonces pude ver en el suelo la nota que hacía varios días Pedro le había deslizado por debajo de la puerta, era un folio doblado que se encontraba en la misma posición en la que había sido introducido en el cuarto. Esta segunda vista del cuarto me permitió fijarme en un par de detalles más en los que no había reparado en mi primera intrusión.

Las dos maletas seguían en el mismo lugar, abiertas y desbaratadas, algunas prendas de ropa estaban por el suelo, los zapatos seguían encima de la cama, las mantas que yo le había dejado estaban en el suelo y todavía sin usar, pues guardaban su posición de doblez que yo le había dado en su día. El baño seguía sin enseres personales, había un papel que parecía una factura telefónica tirado a los pies de la cama, unos libros encima del escritorio y una botella de Kas con agua en su interior en el que floraban varias colillas. No tardamos ni cinco minutos en abandonar la alcoba, Pedro cerró de nuevo la puerta con llave. El casero solo pudo expresar su asombro y su desagrado ante el panorama hayado y se fue del piso enseguida.

Yo seguí mi vida cotidiana pensando en lo extraño del asunto, el casero decidió que iba a cambiar la cerradura del piso y sacar las cosas de Brazi de la habitación, para poner de nuevo en alquiler la habitación del fondo. Después de tanta emoción me tocó disfrutar de un fin de semana largo que aproveché al máximo con mis ahijados en mi tierra natal. Volví de mis microvacaciones casi al mismo tiempo que Berte se instalaba de nuevo en el piso para reanudar su vida académica en la ciudad olívica. Cuando le conté la historia que hasta el momento sabéis se quedó tan sorprendido como el casero el día que abrió aquella puerta. Ya llevábamos más de un mes sin saber nada de la compañera fantasma.

30 septiembre, 2011

Tras la puerta del fondo (Capítulo 4)

Mi segunda teoría era completamente descabellada, aunque más que una teoría era un cúmulo de pensamientos extraños sobre la desaparición de mi compañera. En mi cabeza Brazi había desaparecido porque se había volatilizado sin más o la habían abducido los extraterrestres; también pensaba que la había secuestrado el chico que la había visitado días antes; pensaba también que había decidido quedarse a vivir en Suiza y por no pagar el mes ni los recibos del piso se decantase por no dar señales de vida... No encontraba otra explicación al desorden de su habitación más que a una marcha precipitada, pero su posible marcha a Suiza había sido descartada porque no hacía muchos días el casero había podido contactar en el móvil con la desaparecida y esta vez no tenía prefijo internacional.

Entre tanta majadería y conjeturas me propusieron una idea que puse en práctica para saber si mi compañera de piso pasaba por allí. Le dejé una nota en la puerta que decía lo siguiente: "Hola compañera, se ve que no coincidimos nada, a ver si nos vemos esta semana para hablar un poco sobre las normas y turnos de limpieza del piso. Espero coincidir contigo un día de estos. Un saludo: tu compi". Mi semana laboral pasó enseguida y pronto llegó el viernes, hice las maletas y me fuí a mi tierra natal, volvía a tener vacaciones durante nueve días. Me fui con la esperanza de que a mi vuelta Brazi estuviese de vuelta en casa y normalizase su estancia en el piso, pero para mi sorpresa no fue así.

Empecé mis vacaciones con buen tiempo, yendo y viniendo a la piscina de una amiga de mi hermana y continué con sonrisas en compañía de mi pequeño sobrino Noah. El tiempo voló y de nuevo tuve que volver al piso para incorporarme, de nuevo un lunes, a trabajar.

Berte, ajeno a toda esta historia, seguía en sus vacaciones en casa de sus padres. No tenía ni la más remota idea del percal que había en el piso. Yo volví una vez más al piso con más misterio en el que jamás había vivido. Para mi sorpresa me encontré la nota que le había dejado en la puerta a Brazi, tal cual estaba antes de marcharme. Llamé a su puerta y nadie contestó, traté de ver si entraba luz por debajo de la misma y tampoco tuve suerte. Aquello empezaba a ser realmente preocupante pues entre pitos y flautas había pasado ya casi un mes.

29 septiembre, 2011

Tras la puerta del fondo (Capítulo 3)

Mi primera teoría no era descabellada y la idea no me suponía un trastorno de preocupaciones. Brazi me había comentado el día que nos conocimos que tenía familia Suiza y que, no recuerdo si me había dicho su madre o su padre, estaba mal de salud. Así que pensaba que su ausencia en el piso se debía a algún viaje precipitado que había tenido que hacer para visitar a su familiar enfermo. Esta teoría se veía respaldada por una conversación que tuve con Pedro el día que se había pasado por el piso para regularizar la situación de mi compañera invisible.

El casero me había comentado que durante mis vacaciones había recibido una llamada del extranjero de Brazi, indicándole que se encontraba en Suiza por un empeoramiento de la salud de su padre (o madre). De buenas a primeras ni Pedro ni yo dudamos de la veracidad de esta nueva información así que durante algunos días sostuvimos esta conjetura.

Con el paso de los días esta hipótesis fue perdiendo fuerza. Un día decidí investigar lo que había en la habitación, torpemente traté de hacer uso de las artimañas que había visto hacer en alguna película de policías y ladrones, para tratar de abrir la famosa puerta del fondo. Ese día tuve la ayuda de una profesional y consiguió abrir la puerta, la habitación se mostraba ahora ante nuestros ojos.

Aquello era un espectáculo dantesco, grosso modo os diré que había zapatos de tacón de aguja encima de la cama, ropa y papeles por el suelo, dos maletas abiertas de par en par con todo tipo de cosas medio saliendo. Parecía que había pasado un tornado por allí. El baño estaba sin utilizar, no había toallas ni ningún producto de higiene personal, por lo demás no me fijé en los pequeños detalles que se ocultaban ante la visión panorámico de aquel esperpento de alcoba. Días más tarde, con la casera, entraríamos a conocer los pormenores de alguna de las cosas que se ocultaban en aquel desastre.

Con este panorama la primera teoría que me había venido a la cabeza para explicar la ausencia de Brazi se borró por completo. Nuevas elucubraciones me abordaban para tratar de explicar aquel misterio que me tenía en ascuas.

27 septiembre, 2011

Tras la puerta del fondo (Capítulo 2)

El último día de mis vacaciones volví al piso para poner las cosas en orden y reincorporarme al día siguiente la trabajo, entré como siempre por el garaje para dejar el coche en mi plaza y cuando bajé del vehículo me encontré con que la luz que siempre se encendía automáticamente no lo había hecho esta vez. Torpemente bajé la maleta que traía y busqué a tientas la puerta de acceso al edificio, llamé al ascensor y subí a casa.

Al introducir la llave en la puerta del piso pude notar que tenía dos vueltas de cerradura así que creía que no se encontraba nadie en el interior. Con afán de ahuyentar a los temores que produce la combinación de incertidumbre y silencio dije "hola" al entrar. Ante la falta de respuesta me convencí de que estaba sola en el piso y me decidí a colocar las cosas que había traído de la cocina en su lugar y a dejar la maleta en mi habitación. Me acomodé en el salón tras haber dejado todo a mi gusto, en la cocina observé dos pequeñas anomalías: en los armarios que le correspondían a Brazi no había ningún tipo de alimento o similar y además había sobre el mármol una bolsa de palomitas vacía.

La conclusión que saqué es que Brazi se había pasado por el piso y que ahora no se encontraba allí por horarios laborales, me había dicho que trabajaba en hostelería y ya se sabe que eso es un trabajo muy esclavo. Al rato de encontrarme yo en el salón el telefonillo sonó y sorprendida acudí a ver quién era la persona que osaba perturbar mi paz un domingo por la noche. Al ver que era un tío desconocido pasé de descolgar el interfono para decir nada y me volví al salón a seguir hablando por teléfono. Unos segundos más tarde escuché abrirse una puerta y una voz femenina que me hablaba. Brazi se encontraba en casa y no había contestado a mi saludo inicial ni se había dignado a salir a saludar, desde el fondo del pasillo me pidió que por favor le abriese la puerta a ese amigo suyo que acababa de llamar, así que amablemente le abrí la puerta al desconocido.
Ya en la puerta del piso saludó sin presentarse y entró preguntando por Brazi, le dejé entrar y se dirigió a la habitación misteriosa dirigiéndose a mi nueva compañera como"cariño". Supuse que este individuo era pareja de Brazi.

Me resultó sumamente extraño que mi nueva compañera, sabiendo que yo acababa de llegar y que a penas nos habíamos visto el día de la entrega de llaves, no saliese a hacer acto de presencia y saludar. Se limitó a quedarse en la habitación con su nuevo amigo hasta el día siguiente.
Yo seguí a mis cosas hasta que me llegó la hora de acostarme, me metí en cama y me dormí sin mayor preocupación. Por la mañana madrugué, me duché y empecé de nuevo a trabajar, de vuelta a la rutina por una semana más, después me correspondería otra semana de vacaciones.

Cuando salí de trabajar, Pedro, mi casero, me llamó para preguntarme si estaba por casa ya que había quedado con Brazi para cobrar la fianza y el mes de anticipado. Se había fiado al darle las llaves con medio mes de adelanto pero hasta el momento no había motivos para sospechar de que nada raro estuviese ocurriendo. No tardé ni diez minutos desde la llamada de Pedro hasta mi llegada a casa, invité al casero a un café y charlamos de cómo había ido el verano. Me contó que durante mi semana de vacaciones había estado tratando de localizar de forma inrfuctuosa a la nueva inquilina para hacer cuentas y arreglar de una vez por todas los papeles del piso. Tras varios días de frustrados intentos por fin consiguió quedar para ese lunes a media tarde en el piso, tras dos horas de conversación Brazi no se presentó en casa y Pedro se quedó mosqueado. Le escribió una nota y se la deslizó por debajo de la puerta para que tuviese constancia de su descontento ante la actitud impresentable que había mostrado hasta ahora. Despedí al casero y me quedé pensando en lo extraño de la situación, una desconocida paga medio mes por adelantado para que le den las llaves de un piso en el que, supuestamente va a vivir, y no hace acto de presencia en la cita con el casero.
Pasaron un par de días sin tener constancia del paso de Brazi por el piso, ni por la mañana ni por la noche escuchaba ruidos en la habitación, no se escuchaba la ducha ni la puerta para entrar o salir. Sólo un detalle, ahora no recuerdo bien el día, pero una mañana de esa semana (puede que el martes o el miércoles) cuando me encontraba cepillando los dientes, escuche salir a alguien del piso, primero la puerta de la habitación y luego la de la entrada. Me quedé pensando un rato en cómo una persona que comparte piso tiene ese comportamiento tan extraño, porque yo creo que cualquier persona normal que salga o entre del piso y esté su compañera en el baño con la puerta entreabierta diría algo así como "chao" o "me voy"... No lo sé, igual es cosa mía y de la educación que me enseñaron en casa pero lo normal es saludar a la gente con la que te cruzas.
En fin a raíz de esa semana fui sumando pequeños detalles desconcertantes que me hacían pensar. En la cocina me había desaparecido la botella de vino blanco peleón que utilizaba para cocinar y un sobre de palomitas de microondas. La ausencia de noticias y comunicación, el mosqueo del casero por no dar localizado a la individua que ocupaba la habitación del fondo, me llevaron a empezar a hacer elucubraciones sobre el paradero de esta mujer. Una puerta cerrada a cal y canto en la que ni la luz se atrevía pasar por la rendija del suelo, ni por las mañanas ni por las noches ayudaba a mi imaginación a crear historias de todo tipo. Aquello empezaba a ser preocupante.

24 septiembre, 2011

Tras la puerta del fondo (Capítulo 1)

Las vacaciones que me habían tocado disfrutar allá por el mes de julio fueron de todo menos indiferentes. Era miércoles y estábamos hacia la mitad de mes, lo recuerdo bien, cuando estando yo en casa de mis padres con mi hermana y sobrino, sonó el teléfono y al responder una voz masculina sonó al otro lado del aparato. Quien llamaba era mi casero, Pedro, había encontrado a una chica llamada Brazi que se mudaría en breve al piso, me preguntó si me encontraba allí para que que yo pudiera conocerla.
No me agradaba demasiado la idea de que alguien a quien yo no conocía se metiera a vivir en casa sin estar yo para poder dar mi visto bueno. Además había dejado mi habitación abierta de par en par y tampoco me gusta la idea de que gente a la que a penas conozco vea a mi habitación, esté o no ordenada, pues la decoración de los lugares donde una pasa mucho tiempo dice mucho de su carácter y personalida, eso suponía una ventaja para la recién llegada que no me agradaba demasiado. Allá me decidí a recorrer algo más de 60 kilómetros para ir durante un rato a conocer a la que sería mi nueva compañera de piso, Brazi.
A las seis de la tarde me planté en el piso como un clavo y poco después llegó Pedro, hablamos un rato, presenté a mi hermana y sobrino que me habían acompañado y le conté como estaban yendo mis vacaciones. Al rato llegó Brazi, llamó al timbre y subió al piso. Nos presentamos y charlamos un rato. Ella era una chica alta, de pelo largo y rubio, ojos castaños y bien parecida, su acento me recordaba a una amiga de mi tierra natal. Le expliqué qué muebles de la cocina le correspondían y de que cuando volviese de vacaciones ya entraríamos en detalles en los turnos de limpieza, las normas de convivencia y una posible compra en común.
La chica parecía de lo más normal, me comentó que trabajaba en hostelería y que no pasaba demasiado tiempo en casa, me contó que había estado casada y que se había separado, que había compartido piso en anteriores ocasiones y que nunca había tenido mayor problema. Me contó que pronto iba a ser su cumpleaños y que pretendía invitar a unos amigos y amigas a cenar a un restaurante brasileño que había abierto recientemente en la ciudad, me dijo que me podía apuntar pero yo no tenía la cabeza en celebrar cumpleaños de nadie y menos de una tía a la que acababa de conocer. Me contó también que hablaba varios idiomas y se puso a hablar alemán con mi sobrino Noah, al parecer tenía familia en Suiza y por eso sabía alemán e italiano, también me comentó que sabía algo de catalán, gallego y su idioma natal el portugués de Brasil.
Me llevé una sensación agradable de la chica, mi hermana incluso me lo comentó de vuelta en el coche. Me fui para casa más tranquila pues me había causado buena impresión mi nueva compañera de piso, le presté unas sábanas y un edredón para que pudiera pasar la noche en el piso puesto que no tenía. Contaba con volver el domingo de esa misma semana pues tenía que empezar a trabajar de nuevo el lunes por la mañana. Ese domingo empezaría a crearse el misterio de la puerta del fondo.

21 septiembre, 2011

Tras la puerta del fondo (Prólogo)

Para quien no lo sepa, la convivencia es el acto o acción de vivir en compañía de otros. Todo el mundo convive de alguna manera con todo tipo de seres vivos, en mayor o menor medida, pues es lo que tiene esto de vivir en sociedad. Ahora sí, en este artículo cuando hable de convivencia hablaré de los seres con los que convivo en mi día a día en un piso compartido de la ciudad olívica.

Para poneros en situación os diré que el piso donde vivo es un piso grande y soleado, cuenta con un salón-comedor grande con una pequeña galería a la que apodamos "la zona de fumadores", una cocina apañada con una pequeña galería donde está la lavadora y los útiles de limpieza, dos habitaciones pequeñas y una más grande con baño propio; existe otro baño, además del mecionado, que es el que le corresponde compartir a las dos personas que ocupan los dormitorios pequeños.

Las personas que habitan la casa son completamente diferentes, una soy yo que ya me conocéis un poco, otra es el hermano de una amiga, Berte, que nunca se sabe si está o no en casa por el escaso ruido que hace y la tercera persona es una mujer misteriosa a la que yo he visto una sola vez y mi compañero ni en foto. Para entedernos llamaré a esta chica Brazi.

La historia de cómo yo acabé viviendo con Berte es sencilla, el año pasado compartía piso con su hermana y por motivos que ahora no vienen al caso ella se volvió a nuestro pueblo de origen dejando una vacante en el piso, hasta entonces nosotras compartimos piso con una pareja de chicas que se autodenomina "Pack". Mi amiga se fue y su hermano se apunto a una academia que hay en la puerta de casa así que decidió venirse al piso para mayor comodidad y no tener que andar yendo y viniendo a Mecolandia los días de clase. Antes de la llegada al piso de Brazi, Berte y yo vivíamos con una pareja de chicas que se autodenominaba Pack, estuvimos casi un año juntos. Cuando el Pack se fue a principios de verano se quedó una habitación vacante así que comenzó la búsqueda de compañera/o.

Como la casera alquila por habitación en lugar del piso completo puso un anuncio en varios sitios. A mí este proceso me pilló de vacaciones y a Berte también, así que una desconocida llamó al número del anuncio que habían puesto y vino a ver el piso. El piso le gustó y decidió que ese sería su nuevo domicilio, convivir con gente que no conocía de nada y que con la que probablemente no tenía nada que ver.

CONTINUARÁ: Ahora empieza lo bueno...

20 septiembre, 2011

El secreto de la habitación del fondo

Un piso, tres habitaciones, alguna zona común y tres personas diferentes. Un día cualquiera una misteriosa mujer se instala en la casa y no da señales de vida en dos meses... Su habitación cerrada esconde un misterio, ¿qué será? Próximamente en su blog...

19 septiembre, 2011

Non queda outra

Non me queda máis remedio que erguerme todos os días e regalarme un sorriso, en ocasións forzado. Pode que o mundo esté estropeado e podrida a sociedade, pode que as cousas se poñan difíciles ou tristes... Por sorte sempre consigo vislumbrar algo de beleza no mundo, un motivo pequeno, un detalle insignificante... algo!
Podo optar por pensar nun destello na súa mirada, un momento bonito, unha risa cos amigos por unha tontería supina ou podo pensar na inxustiza da sorte, pero intento que gañe o primeiro. A vida pode non ser doada pero seguro que en cada detalle hai un ápice de positividade. Por que non? Existen máis de 100 pupilas onde verse viva, existen máis de cen razóns, so hai que atopar unha e confiar... Aquí vos deixo con unha canción do maestro que me veu á mente ao pensar nalgún motivo para sorrir, por sorte teño un recordo agradable recente, unha sesta breve en compañía inmellorable e un bico doce desos beizos que me enamoraron e me siguen namorando en cada acción, en cada palabra.
Non queda outra opción que tirar para adiante! Así que, como decían en Toy Story "hasta el infinito y más allá".

Más de cien mentiras. Joaquín Sabina. Disco: Esta boca es mía.


Tenemos memoria, tenemos amigos,
tenemos los trenes, la risa, los bares,
tenemos la duda y la fe, sumo y sigo,
tenemos moteles, garitos, alteres.

Tenemos urgencias, amores que matan,
tenemos silencio, tabaco, razones,
tenemos Venecia, tenemos Manhattan,
tenemos cenizas de revoluciones.

Tenemos zapatos, orgullo, presente,
tenemos costumbres, pudores, jadeos,
tenemos la boca, tenemos los dientes,
saliva, cinismo, locura, deseo.

Tenemos el sexo y el rock y la droga,
los pies en el barrio, y el grito en el cielo,
tenemos Quintero, León y Quiroga,
y un bisnes pendiente con Pedro Botero.

Más de cien palabras, más de cien motivos
para no cortarse de un tajo las venas,
más de cien pupilas donde vernos vivos,
más de cien mentiras que valen la pena.

Tenemos un as escondido en la manga,
tenemos nostalgia, piedad, insolencia,
monjas de Fellini, curas de Berlanga,
veneno, resaca, perfume, violencia.

Tenemos un techo con libros y besos,
tenemos el morbo, los celos, la sangre,
tenemos la niebla metida en los huesos,
tenemos el lujo de no tener hambre.

Tenemos talones de Aquiles sin fondos,
ropa de domingo, ninguna bandera,
nubes de verano, guerras de Macondo,
setas en noviembre, fiebre de primavera.

Glorietas, revistas, zaguanes, pistolas,
que importa, lo siento, hastasiempre, te quiero,
hinchas del atleti, gángsters de Coppola,
verónica y cuarto de Curro Romero.

(Estribillo)

Tenemos el mal de la melancolía,
la sed y la rabia, el ruido y las nueces,
tenemos el agua y, dos veces al día,
el santo milagro del pan y los peces.

Tenemos lolitas, tenemos donjuanes;
Lennon y McCartney, Gardel y LePera;
tenemos horóscopos, Biblias, Coranes,
ramblas en la luna, vírgenes de cera.

Tenemos naufragios soñados en playas
de islotes son nombre ni ley ni rutina,
tenemos heridas, tenemos medallas,
laureles de gloria, coronas de espinas.

(Estribillo)

Tenemos caprichos, muñecas hinchables,
ángeles caídos, barquitos de vela,
pobre exquisitos, ricos miserables,
ratoncitos Pérez, dolores de muelas.

Tenemos proyectos que se marchitaron,
crímenes perfectos que no cometimos,
retratos de novias que nos olvidaron,
y un alma en oferta que nunca vendimos.

Tenemos poetas, colgados, canallas,
Quijotes y Sanchos, Babel y Sodoma,
abuelos que siempre ganaban batallas,
caminos que nunca llevaban a Roma.

09 septiembre, 2011

Feliz no cumpleaños

Sé que como lectora de mi blog que eras hoy te llegará este guiño estés donde estés, Cloe. Hoy sería un día de celebración con tarta y velas, pero por desgracia no es posible celebrar contigo el cuarenta aniversario de tu nacimiento. Me consta que hace meses habías hablado de organizar una "fiestuki", como le llamabas tú a las celebraciones sociales de cualquier evento, y por eso hoy más que nunca me acuerdo de esta fecha tan señalada. Hoy te escribo así:

Querida Bego o Cañanca como te solía llamar cuando era pequeña,
Tu ausencia se nota aquí en la tierra de los mortales y seguro que estás al tanto de ello allá donde estés. Estoy convencidísima que nos echas de menos tanto como nosotras a tí, tu familia y tus amigas. No siento tristeza al recordarte, lo que me causa ese sentimiento es el egoísmo y la necesidad de saber que ya nunca podremos tocarte ni abrazarte, pero te veo todos los días en mis recuerdos y en mis fotos. En mi habitación cuelgan dos fotos en las que salimos tú y yo en la boda de una prima nuestra, y salimos sonriendo mientras hacemos el tonto con unas cigalas. Fue un momento divertido que estará siempre en mi retina, igual que todos los últimos momentos que pasamos juntas.
Cuando me siento triste veo aquel vídeo de Flato y Cuesco que tanto te gustaba, con el que nos reímos no hace tanto en la cama del hospital. ¡Qué risas! A veces no puedo evitar llorar al recordarte, pero no son lágrimas tristes sino emotivas pues quiero quedarme con todo lo bueno que vivimos y nos enseñaste. No te preocupes si me ves llorar porque es normal desahogarse cuando una se siente emocionada, lo mismo le ocurre al resto de tus seres queridos, en especial a tu madre. Tranquila la arroparemos hasta que consiga ver tu recuerdo como algo positivo y no como algo doloroso, es normal pues todo esto es nuevo para nosotras y para tí también.
Seguro que la abuela Lola te haría de guía en tu viaje desde el mundo terrenal a ese lugar donde te encuentras ahora, ella sabe lo que hace así que déjate acompañar como lo hicimos hace más de trece años cuando su casa parecía un hospital de contienda conmigo lesionada de un pie, con Sonia embarazadísima y contigo en el postoperatorio. ¡Qué tiempos! Ya llovió bastante desde entonces, Marcos ya es un hombrecito que se quedó si madrina con tu partida, pero yo como siempre ejerceré con mucho gusto de madrina postiza. ¡Cuántos momentos compartidos, Bego! Buenos y malos, pero seguro que preferirás que nos quedemos la parte positiva del asunto así que hoy brindaré por aquellos momentos dignos de ser mencionados que compartimos, por los motes que nos intercambiamos y que hasta hoy perduran y por toda aquella gente que tuvo la suerte de conocerte, seguro que pensará como yo: has sido y serás siempre una mujer inigualable.
Aquí todo cuesta un poco, hasta el sol ha perdido fuerza, pero ten por seguro que ponemos en práctica tu enseñanza vital de tirar siempre adelante. Mientras hay vida hay esperanza así que en los tiempos duros reunimos nuestras fuerzas y continuamos nuestro senderos. Un abrazo enorme desde el lugar donde dejaste un hueco.

Tu prima que te quiere, Lupi.

Y con estas palabras quiesiera recordarla un poco más a esa gran mejor que fue mi prima y amiga. Por primera vez puedo escribir unas líneas dedicadas a ella sin llorar a borbotones, hoy le regalo mi sonrisa y todo mi cariño allá donde esté. Hoy toca un vídeo musica de una canción de Disney de Alicia en el páis de las maravillas. Felicidades.

06 septiembre, 2011

De tecnologías y niños

Son tiempos duros para la lírica, pero también para las mentes humanas. Cada día que pasa no dejo de sorprenderme más con la manera de actuar de la gente en general, que nadie se de por aludido que no escribo estas líneas pensando en personas concretas. Esto es el resultado de la observación de mi entorno y la conclusión es llamativa.

La educación que le estamos dando a nuestros menores es individualista, fomentando así el egoísmo de un ser humano en potencia. Cogemos a los niños con pinzas; les esterilizamos todo, no vaya a ser que se lleven bacterias a la boca; los bañamos día sí, día también con jabones que nada tienen de natural; olvidamos su aroma pues sumergimos a nuestros bebés en colonia; olvidamos jugar con ellos pues es más cómodo dejarlos al cuidado educación de un canal de dibujos animados, que ni siquiera nos molestamos en ver para ver si el contenido es adecuado; dejamos la responsabilidad de educar y enseñar, sobre todo en los primeros años de sus vidas, a desconocidos, pues es más cómodo no renunciar a una vida cómoda, y nos perdemos sus primeras palabras, sus primeros pasos...

Una vez crecen pierden el respeto de sus progenitores ¿quienes son esos que vienen a casa después de las ocho a cenar? Normal que no nos identifiquen como una figura de respeto y admiración, han pasado más de media vida delante de la caja tonta y con gente ajena al núcleo unifamiliar. ¿Con qué derecho nos creemos entonces de mandarle hacer ciertas cosas si nos desacreditamos con nuestra manera de proceder? Espero que el día que sea madre sea consecuente con lo que digo y sepa educar bien a mis hijos o hijas, desde luego sé lo que NO tengo que hacer.

En otra orden de cosas hay otra cosa que me llama muchísimo la atención y es la manipulación que ejerce el consumismo sobre las mentes de personas que se creen libres. Esto afecta también a padres y madres que se vuelcan en comprar en cadena juguetes a los niños en lugar de fomentar su imaginación y creatividad... La escoba de mi madre dio mucho de sí, fue un caballo, una guitarra, un micrófono, una espada, el cayado de un sabio, una vara ninja, la espada de Dar Vader... Ahora le compramos el caballo, la guitarra, la espada, el micro... Pero no quiero ahondar en más detalles... Lo que afecta a la gente adulta es, sobre todo, aquellos aparatos relacionados con la tecnología: ordenadores, teléfonos, televisiones...

Ahora está muy de moda eso de las tablet o tabletas, para mí hasta no hace tanto esa palabra me recordaba a los chicles o al chocolate, pero hay unos aparatos planos que sirven para hacer de todo, navegar en internet, crear y editar documentos, leer libros, escuchar música e incluso, con algunos modelos, llamar por teléfono. Vamos, que no hacen la comida porque no se lo han propuesto. Los móviles ahora resulta que son inteligentes, en inglés smartphones que también tienen casi las mismas funciones que las tabletas pero a un tamaño más reducido y además ¡puedes realizar y recibir llamadas! Yo llevo con mi "patatófono", como le llaman algunos amigos o compañeros de trabajo, dos años y la batería le aguanta estupendamente, hace y recibe llamadas y tiene un montón de extras que también tiene los denominados smartphones pero como no es tan "bonito" (y lo pongo entre comillas porque a mí, personalmente, un teléfono plano sin teclado numérico no me parece ni bonito, ni funcional) pretenden que lo cambie.

Pues les diré una cosa, mientras el teléfono funcione bien no me voy a comprar otro, ni voy a renovar mi permanencia con la operadora de telefonía con la que tengo servicio porque ellos me obliguen. Me dicen que puedo elegir ¿pero qué coño elegir si me están obligando a cambiar el teléfono? El hecho de querer cambiar ya lo deciden ellos y no yo, pero se molestan en darme el lujo o la libertad de elegir el modelo (eso sí, condicionado a los puntos y un posible desembolso de dinero) ... ¡que no me vendan la moto que a mí me gusta andar!

Hay gente que dice que decide "voluntariamente" cambiar de móvil y elige uno de esos modelos inteligentes que tienen todo. Tienen hasta el poder de esclavizar las mentes con programas o Apps como aquella de la que ya hablé en su momento (para quien no sigue el blog asiduamente había criticado el Whatsapp a través de mi experiencia propia). Después te encuentras a gente disfrutando de la vida social tradicional, pongamos por ejemplo una terracita y con los móviles pegados a sus manos diciendo por el Twitter o el Facebook lo bien que se lo pasan en tal terraza, haciendo que la gente como yo parezca gilipollas... o más bien que se sienta así.

Si vas a quedar con un yonki del Tw o del Fb mejor que quedes de manera virtual si piensas como yo, la comunicación será más efectiva pues su atención se centrará en su preciado tesoro, el smartphone. ¡Cuánta falta de educación! ¿Qué pensarían de mi si me pongo, por ejemplo, a jugar a la consola mientras me hablan o a mirar la pared? "Pero tranquila, yo te escucho" te dicen cuando miran la pantalla de su teléfono, en una de estas me levantaré y me marcharé, quizás no se enteren de que he desaparecido de la terraza, mientras le hable por el ordenador o el teléfono todo va bien.

Y ahora me dirán que soy carca, anticuada o cualquier sinónimo que puedan buscar a través del diccionaro online que tengan como App. En fin, yo crecí en los ochenta y sé lo que es quedar con la gente sin necsidad de móvil, sé lo que es subirse a los árboles, gritar al viento con ira pero también conozco las tecnologías y algo tengo muy claro, eso no es libertad. Por desgracia, nuestros menores no sabrán la diferencia entre el trato personal y el virtual, tendrán un montón de amigos y seguidores en las redes sociales y pensarán que eso es tener vida social. Olvidamos el trato con la gente, los roces, los guiños, las risas y pensamos que todo se remite a :) y xD.

05 septiembre, 2011

A wanderful world

Ayer me encontraba en una compañía inmejorable tomando un café en un pueblo marinero, de repente sonó una canción que me emocionó como nunca. No pude evitar llorar al escuchar esa inconfundible melodía y ese estribillo que dice algo tan positivo como "Qué mundo maravilloso". Ya siempre me había parecido una bellísima canción, cantada por un grande de la música, Louis Armstrong.

De todas las canciones maravillosas que hay en el mundo fue a sonar la única que se encontraba en el ordenador de Cloe, una canción que no oía desde hacía un mes. De pronto sentí lo maravilloso del mundo, estaba feliz pero aún así lloraba. Pero recordé que no todas las lágrimas son de tristeza, aquellas eran de emoción pues me di cuenta una vez más de lo afortunada que era.

Aluciné al ver cómo una canción me llevaba a ese estado, una simple canción, unos versos con música que dicen lo maravilloso del mundo con esa sencillez. Siempre que la escuche me acordaré de ella y pensaré lo que el estribillo dice, porque soy afortunada.



I SEE TREES OF GREEN,
RED ROSES TOO
I SEE THEM BLOOM
FOR ME AND YOU

AND I THINK TO MYSELF
WHAT A WONDERFUL WORLD.

I SEE SKIES OF BLUE
AND CLOUDS OF WHITE
THE BRIGHT BLESSED DAY,
THE DARK SACRED NIGHT

AND I THINK TO MYSELF
WHAT A WONDERFUL WORLD.

THE COLORS OF THE RAINBOW
SO PRETTY IN THE SKY
ARE ALSO ON THE FACES
OF PEOPLE GOING BY
I SEE FRIENDS SHAKING HANDS
SAYING "HOW DO YOU DO"
THEY´RE REALLY SAYING
"I LOVE YOU"

I HEAR BABIES CRYING,
I WATCH THEM GROW
THEY´LL LEARN MUCH MORE
THAN I´LL EVER KNOW

AND I THINK TO MYSELF
WHAT A WONDERFUL WORLD
YES I THINK TO MYSELF
WHAT A WONDERFUL WORLD.

01 septiembre, 2011

Cuando llega Septiembre

Cuando llega septiembre no puedo evitar acordarme de esta canción de Los Piratas que se llama Años 80. Y la verdad es que los 80 han sido unos años para recordar, años de cambios, avances, de transgresión y respeto, de apoyo a algunas causas y de rebeldía. A mi me pillaron muy pequeña pues nací en el 83, me hubiese gustado nacer diez años antes y disfrutar como disfrutaron mis hermanos y mis primos mayores desta década fantástica.
Gracias a la influencia de mi hermano y de mi hermana me gustan, a día de hoy, grupos de antaño... Soy más ochentera que noventera, bueno ya no hablar de este siglo... soy de mentalidad abierta pero cada vez aborrezco más las supuestas innovaciones tecnológicas... Nos están diciendo que no pensemos que ya pensará un ordenador o un smartphone por nosotros, estamos localizados día y noche... y a esto le llaman libertad.
En fin, no quería liarme con conversaciones trascendentales, sólo quería compartir con vosotros esta canción:



26 agosto, 2011

Amanece, que non é pouco

Amanece un novo día na miña vida, un día máis para contar, para sorrír, aprender e sobre todo para ser feliz. É curiso como cambia o punto de vista segundo o estado de ánimo do día novo que amanece, hoxe xa é venres e, por fin, mañán é venres. Por un lado encántame que os días me pasen tan rápido porque así falta moito menos tempo para poder bicar os beizos do meu amor, pero por outro lado cada día que pasa alónxase máis dese momento tan bonito que levaba tempo esperando que ocorrera, e que xa pasou. Por certo teño unha mente privilexiada que me permite recrear sensacións o recordar aqueles bicos que me dan a vida e me sacan o alento.
Hoxe espertei soa na cama, pensando que a semana laboral estaba dando xa os seus últimos coletazos. Por fin é venres, sae o sol entre as nubes que nos levaban acompañando varios días. Cantando se pasa antes o tempo e agora me atopo cantando algunha canción que me recorda a os seus bicos. Hoxe amaneceu, que non é pouco, e recordei aquela frase que tanto me gusta "non deixes de acariciarme, quero sentirme viva un rato máis". Hoxe decidín olvidar todas as miñas penas e pensar só en positivo: o mundo é un lugar agradable, o amor é un estado que hai que alimentar con boas palabras e mellores intencións, son feliz se creo que o son polo que vouno creer e escribir.
Hoxe volvo gritar ao mundo eso de SER FELIZ É GRATIS.

23 agosto, 2011

Mis películas mentales

Era una noche de verano cuando la tormenta se cebó con la ciudad olívica, el agua caía sin cesar hasta inundar algunas calles y los rayos iluminaban, por momentos, un cielo oscuro casi negro. Yo, sola en mi piso, sentada ante la televisión pensaba en las inclemencias que se estaban produciendo fuera mientras mi mente recordaba todas aquellas películas de terror que había visto en mi niñez.
De pronto el magnetotérmico, lo que en mi tierra se conoce de forma incorrecta como plomos, salta y me quedo completamente a oscuras. Mi mente se sigue alimentando de todas aquellas imágenes de película en la que el asesino corta la luz de un domicilio y se acerca sigilosamente a su víctima mientras la tormenta ilumina por momentos el domicilio. Por un momento creo morirme de miedo pero luego me doy cuenta de que eso lo habría hecho con doce o trece años, así que me decido a levantarme y me encamino a tientas por el pasillo hasta el cuadro de la luz.
Los rayos iluminaban de forma intermitente el camino que tenía que recorrer y cuando un destello de luz iluminaba la casa, mi miedo se veía alimentado de nuevo con la imagen de mi reflejo en los espejo desl pasillo. Los ruidos en la oscuridad parecen acentuarse y los pasos de los pisos vecinos parecían meterse en mi morada y retumbaban en mi cabeza una y otra vez. Cuando la luz se hizo respiré aliviada y pensé que el pequeño mal trago había pasado, así que me fui a mi habitación a leer antes de dormir.
Encendí la lamparilla de la mesita de noche y cogí el novelón (Ana Karenina) que estoy leyendo para continuar donde días atrás había dejado la historia. De nuevo los plomos saltaron y de nuevo me volví a asustar, puede que quizás no se me hubiese curado el susto anterior sino que con este nuevo sobresalto había revivido. Esta vez el camino al cuadro de la luz era más largo, volví a temer por mi soledad y tras mucho meditarlo me decidí a recuperar la luz. De nuevo caminé por el pasillo a oscuras, dejando que los rayos y el ruido que producía la lluvia y los vecinos alimentasen ese estado excitación temerosa que me hacía protagonista de una película de suspense.
Pensé en ir lo más rápido posible y volver cual viento a mi lugar de descanso, ese lugar que te proteje de los asesinos y los monstruos con solo taparte con una sábana. Sí, mi refugio del miedo era mi cama, cuando era niña también. ¡Qué estúpido pensar que una simple sábana te protege de todos los males que puedan ocurrir en una película de estas caracterísiticas! Pero era mi consuelo cuando era niña y de alguna manera también lo fué en esa noche de tormenta.
Conseguí de nuevo encender la luz y volver sana y salva (sin que el asesino del espejo, Candyman o cualquier otro ser acabase con mi vida) a mi cama. Poco tardó la luz en volver a saltar pero esta vez ya había perdido todo el encanto que tenía ese suspense, esa intriga y ese terror que en cierta manera me hacía sentir protagonista de la película que me había montado en la cabeza.
Decepcionada por la pérdida de emoción con este último corte de luz volví a encender los plomos y me metí en cama, esta vez puse música y me dispuse a dormir. No tardé más de veinte minutos en cerrar los ojos y aventurarme en el mundo de Morfeo.

16 agosto, 2011

Un nuevo cambio

Decía Tolstoi eso de "Todos piensan en cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo" y como llevo algunos días en proceso de cambio, me he aplicado el cuento. Llevaba demasiados días dándole vueltas a lo mismo, hablando de Cloe con un sentimiento de tristeza extremo que me pesaba en el alma y me impedía caminar y seguir adelante.
De nada sirve lamentarse sin avanzar, de nada sirve criticar sin decidir cambiar y sin duda alguna de nada sirve vivir momentos presentes anclada en el pasado....

08 agosto, 2011

Los fantasmas del cementerio

Dicen que en los cementerios hay fantasmas y yo estoy de acuerdo. No de esos que van con sábanas y arrastran cadenas con bolas de hierro, sino de esos que te dan un vuelco al corazón en medio segundo. Así que yo quise enfrentarme a los míos hace unos días.
Volver de nuevo al cementerio fue duro pero sentí la necesidade de enfrentarme a aquella idea que llevaba tantos días rondándome la cabeza. Así que una tarde cualquiera de verano, mientras estaba de vacaciones en mi villa natal, reuní la fuerza necesaria y me encaminé hacia mi propósito, enfrentarme a un fantasma reciente, aceptar el hecho de que jamás volvería a ver a Cloe visitando su tumba.
Cuando entré al cementerio por la puerta grande me encontré en el pasillo central a sus padres y hermano, y la imagen me hizo despertar unas ganas casi irrefrenables de darme la vuelta y huír. Sus padres volvían de visitar la tumba de su hija, andaban como almas en pena con los ojos vidriosos y los rostros desencajados por haber vuelto un día más a aquel lugar donde yacía el cuerpo de su hija. Una misteriosa fuerza se apoderó de mí y me permitió seguir adelante sin hacer caso a aquel impulso que me había asaltado de marcharme sin mirar atrás. Así que me acerqué a sus padres y abracé a mi tía, una mujer destrozada por el dolor, hablamos un rato y yo seguí mi camino mientras ellos abandonaban el recinto del camposanto.
Crucé el cementerio por el pasillo central custodiado por las lápidas de las tumbas que se encontraban en los cuadrantes de la entrada, a lo lejos divisé el lugar donde se encontraba la de mi abuela y no pude evitar pensar en ella. De frente, en el centro del camposanto, se encontraba la pequeña capilla con las puertas abiertas, en su interior vi algunas flores y sin prestar más atención bordeé el edificio por la izquierda. Llegué a la zona de los nichos, enormes paredes cuadriculadas de tumbas alineadas arriba y abajo, con sus lápidas de mármol y sus inscripciones. Giré a la izquierda y justo al fondo encontré el lugar donde se hayaba la tumba, una losa de mármol separaba el féretro con su cuerpo del mundo de los vivos y nada más llegar mis lágrimas asomaron a mis ojos, primero de forma tímida y luego perdiendo la vergüenza.
No quería llorar pero no podía evitarlo. Lloraba como una niña desconsolada, sola ante el nicho que contenía el cuerpo de mi amiga y prima Cloe. Entonces comencé a sentir de manera real aquella afirmación que se paseara durante días por mi cabeza: "jamás volverás a verla". Y se me antojó más duro con cada segundo que permanecí allí. Hasta entonces mi cabeza me había mantenido engañada, tenía la sensación de que no había pasado nada y el hecho de no ver a Cloe era una simple casualidad, un capricho del destino... como había ocurrido en el pasado que podían pasar semanas sin vernos las caras. Pero aquel escudo irreal que se había creado mi mente para protejerme se rompía a pedazos.
Y allí estaba yo, aterrizando en el mundo y llorando la pérdida de una amiga, cercionándome de que aquel entierro al que había acudido hacía tan solo dos semanas no había sido un mal sueño. Y me dolía intensamente, y lloraba, y con cada lágrima me sentía un poco más libre. No podía pensar más que en recuerdos con Cloe, en anécdotas y momentos de todo tipo. Entonces comprendí que no es que no fuera a verla nunca más, pues podía recurrir a mis recuerdos y fotos, sino que jamás podría abrazarla, escucharla y hacerla reír como muchas veces había hecho. Lloré hasta que se secó el depósito de lágrimas del momento, me recompuse, me sequé los ojos y visité la tumba de mi abuela. Luego me fui pensando en ellas, en Lola y en Cloe.

02 agosto, 2011

Lo injusto de la vida

"La vida es injusta cada uno calma los nervios como puede" es la frase que leí en internet de una de las películas que más me gustan, Amelie. Y cuando pude leer esto me quedé pensando mucho por los últimos acontecimientos que se habían producido en mi vida. Una vez más pensé en ella, en Cloe, y cuanto más pensaba más injusta me parecía la vida. Entonces recordé lo que había dicho mi hermano el día que despedimos a mi querida prima y amiga, él dijo "con la cantidad de hijos de puta que hay en el mundo..." y razón no le faltaba. Para mi gusto había demasiado cabrón suelto por el mundo como para que toda la mala suerte se fuera a concentrar y cebar con una familia.
Entonces resonaba una y otra vez en mi cabeza la frase que había leído en la red hasta el punto de casi obsesionarme. ¿Qué hacer ante este tipo de injusticias? Pues realmente no se puede hacer nada que no sé otra cosa que continuar adelante, porque la vida no es algo que se pueda reclamar en una oficina de atención al consumidor. Y como ya decían hace siglos "carpe diem", o "tempus fugit"... y es lo que hay, hay que vivir esta obra de teatro que es la vida. Pero hemos de darnos cuenta de que esta obra no tiene ninguna sesión de ensayo, no hay un guión escrito de antemano sino que se escribe a medida que se desarrolla. La vida será lo que queráis que sea, injusta o cruel, pero hay que adaptarse y seguir. Siempre adelante, siempre viviendo el día a día sin adelantarse a las peores catástrofes que se puedan avecinar porque si nos paramos a patalear estaremos perdiendo tiempo de vida y yo no quiero eso.
El hecho de volver a mi casa me ha hecho retroceder un poco en este proceso de asimilación, de superación y adaptación a la pérdida de un ser querido y no dejo de encontrarme recuerdos e historias en casa rincón del barrio, de la huerta y de mis familiares. Sin duda el enfrentarme al rostro de una madre desolada me hace sentir más triste de lo que pueda estar porque sé que ni yo ni nadie puede ayudarle. Veo a mi tía rota en pedazos, pero no físicamente sino anímicamente y quiero decirle unas palabras que mitiguen su dolor pero no creo que existan, una madre es una madre y jamás podrá olvidar el dolor de la pérdida. Entonces me limito a esperar mientras continúo con mi vida con Cloe presente las veinticuatro horas del día, con momentos de bajó y otros de inexplicable júbilo pues las hazañas simpáticas que se me pasan por la mente me producen esa sensación.
Y después de haberme desahogado escribiendo estas líneas sigo pensando que la vida no es justa, pero continúo adelante, con ganas de superar estos momentos apoyando a la familia y a l@s amig@s de Cloe. La vida será injusta pero sigue y aún quedan motivos por los que sonreír.

31 julio, 2011

El día a día

Su risa se perdió hace días y ahora en su rostro solo se aprecia el rostro del dolor. Sus ojos enrojecidos y llorosos le acompañan allá donde vaya que es a penas a quinientos metros de su domicilio habitual. Dormir, comer, beber y respirar porque son esenciales para vivir, quizás debería decir para sobrevivir. Ella no encuentra ya un motivo por el que seguir adelante y el hecho de que tenga otro hijo dependiente se diluye por momentos en sus pensamientos, sólo una cosa en su cerebro se repite como un eco una y otra vez: "jamás volverás a ver a tu hija".
No podía sacarse ese mensaje de la cabeza aunque intentase pensar en otra cosa. Su marido nunca había estado tan atento con ella y le ayudaba en todo lo que podía. Él había sacado fuerzas de algún sitio insospechado para sobreponerse al dolor por la muerte de su hija y había sido capaz de apoyar a su esposa y a su hijo. Nunca antes habían estado tan unidos como entonces y él solo pensaba en lo que su hija les había enseñado, seguir adelante.
Era duro y doloroso ver como la vida seguía tras un acontecimiento tan duro como la muerte de Cloe, pues era muy querida por sus allegados y más en concreto por sus padres. El dolor parecía agudizarse con la monotonía del día a día, levantarse, desayunar, sacar a la perra, preparar la comida, comer, mirar por su hijo, ver la tele, cenar y dormir... La madre de Cloe había llegado a confesar que si no tuviera a otro hijo por el que velar no tenía sentido seguir en el mundo. Mientras Cloe ya no estaba el sol salía cada mañana en el horizonte y se volvía a ocultar al atardecer, el día a día era duro a su paso pero solo valía una opción... SEGUIR.