El blog de la zoocióloga que quería ser escritora

ETERNAMENTE EN OBRAS - Este blogue naceu da cecesidade de sacar fora o meu mundo interior, como ferramente que me axudou a aprender a expresar e transmitir sentimentos en sensacións. Escribir foi o que fixo de min unha persoa que conseguiu evolucionar ata o punto no que me atopo hoxe.

Neste blogue atoparás textos en galego e en castelán porque dependendo do día no que esscriba e dos sentimentos do momento a lingua que se pronuncia pode ser calquera das dúas.

03 octubre, 2011

Tras la puerta del fondo (Capítulo 6)

Llevábamos ya varios días instalados en el piso, Berte y yo, cuando los caseros decidieron venir a casa para vaciar la habitación de Brazi. Vinieron a golpe de lunes, después de que yo saliese de trabajar, a limpiar aquel desastre que se hacía llamar cuarto. A las seis y media sonó el timbre, el piso olía a café recién hecho y yo estaba en el salón haciendo tiempo hasta el momento de su llegada. Les abrí el portal desde el telefonillo y ya dejé la puerta del piso abierta, no tardaron mucho en acceder al piso pues no me había dado tiempo a ponerme con lo que estaba antes de su llegada.

Pedro fue el primero en entrar y me dijo que traía compañía, Teté (su mujer), venía con él para desalojar la habitación de Brazi. Cuando abrió la puerta de la alcoba, la casera no pudo más que expresar "¡asco de mujer!". Sin duda alguna, de todas las personas que habían visto aquel desastre, ella era la que más se había escandalizado. Entró esquivando lo que estaba por el suelo, echó una visual general para saber por dónde empezar a recoger y volvió a exclamar el asco que le producía aquella situación.

Pedro tuvo que salir a hacer unos recados dejando a Teté con el trabajo de limpiar aquel estercolero. Se puso los guantes de goma, se adentró en la alcoba y compenzó el árduo trabajo que le esperaba. Cuando empezó a recoger la ropa del suelo y meterla en el maletón fué descubriendo nuevos detalles que arrojaban más intriga a la desaparición repentina de mi compañera. Yo observaba desde el umbral de la puerta como poco a poco aquel desastre iba recuperando la forma de una habitación.

Con esta tercera intrusión en la habitación de Brazi pude descubrir más detalles en profundidad sobre la penosa vida de la compañera desaparecida. Sobre la cama, además de los zapatos con tacón de infarto y alguna ropa pudimos encontrar varios blísters de pastillas, entre los que se incluían ibuprofeno y diazepam, había también una tarjeta de visita de un puticlub llamado Picardías en un pueblo cercano. En la mesilla de noche había un par de rayas de polvo blanco y un par de tutelillos de papel, unas pastillas blancas trituradas y una botella de refresco con agua y colillas en su interior. Al lado de la mesilla una botella de vino blanco vacía, la botella que había comprado hacía unos meses para cocinar y que misteriosamente me había desaparecido. En la mesa de escritorio una llave con una etiqueta que ponía "Nº29" y varios libros de los que recuerdo Dentro de cinco horas veré a Jesús; Mitos, ritos y leyendas de Galicia; otro de temática esotérica de cómo hayar la felicidad y uno de Antonio Gala sobre hayar el amor verdadero y alguno más que ya no recuerdo.

El armario empotrado estaba completamente vacío y el de color pino contenía una percha con un pantalón, de esos que apodan minishort, y un bolso estropeado y medio roto. Sobre este último armario había una carpeta semitransparente con papeles, el contrato de alquiler, la fotocopia de un libro de familia en el que constaba casada con un catalán llamado Albert y poco más. En los cajones de las mesillas de noche no había nada, en el mueble del baño tampoco. Las mantas de la camana estaban tiradas en el suelo a medio doblar, el colchón no tenía sábanas puestas, así que sacamos toda la ropa de cama y la metimos a la lavadora a alta temperatura.

La ropa de Brazi se metió toda en un maletón grande que tenía en medio de la habitación y para poder cerrarlo me tuve que poner encima de la tapa mientras Teté pasaba la cremallera de un lado a otro. Antes de llevar a cabo el cierre nos percatamos que al lado de ese maletón había unas sábanas de cama pequeña con una gran mancha, que también metimos en la maleta con la ropa. Aquella mancha enorme parecía ser de sangre.

Había una maleta más pequeña a los pies de la cama con un montón de papeles de todo tipo. Teté no pudo resistir la tentación de husmear en aquellos papeles que nos brindaron más información sobre la vida desordenada de Brazi. Entre aquellos papeles se hayaban varios partes de ingresos por urgencias al hospital. La letra de los médicos, bien es sabido, que no es muy lejible a ojos de una persona inexperta, otros médicos y farmacéuticos son capaces de descifrar aquellos mensajes. Entre aquellas letras ilegibles de los partes pudimos descifrar algunas cosas. En alguno de los partes se registraban agresiones físicas con contusiones en las vértebras y heridas en la boca; en otro se mencionaba una ingestión de pastillas en el que la paciente ingresaba grintando "me quiero morir, me quiero morir" y que posteriormente se negaba a realizarse un lavado de estómago; había también un análisis toxicológico en el que Brazi daba positivo en todas las sustancias. Además de estos partes existían también alguna denuncia ante la Guardia Civil, por robos y agresiones en diferentes partes de Vigo. Había un formulario de denuncia a medio cubrir que hablaba de una agresión sexual y un robo.

Ante el descubrimiento de estos nuevos detalles tenía un cúmulo de sentimientos: asco, pena y alivio.

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