El blog de la zoocióloga que quería ser escritora

EN OBRAS - Este blog nació de la necesidad de sacar a fuera mi mundo interior, una herramienta que me ha ayudado a aprender a expresarme y transmitir mis sentimientos y sensaciones. Escribir me ha hecho persona y siendo persona he conseguido evolucionar hasta el punto donde me encuentro hoy, en pleno proceso de evolución.

28 octubre, 2011

Tras la puerta del fondo (Capítulo 11)

El sonido del teléfono me despertó y cuando vi la hora que era me di cuenta de que me había quedado profundamente dormida y llegaba tarde al trabajo. Contesté intentando disimular el sueño y la resaca tras extender el brazo y coger el móvil de la mesilla:
- ¿Diga?
- Lu, ¿dónde coño te has metido?, ¿sabes qué hora es? - una voz conocida de hombre sonó al otro lado de la línea. Miré la hora en el despertador.
- Sí, las once y cuarto - contesté medio bostezando y frotándome los ojos.
- Y te parecerá normal, ¿no? - replicó- Ni siquiera has llamado para decirnos que no vendrías a la oficina esta mañana.
- Lo siento... - le interrumpí vacilando y enseguida inventé una excusa - Me quedé trabajando hasta muy tarde y, ya sabes cómo son estas cosas, me quedé traspuesta... con decirte que tengo el portátil metido en cama conmigo... - continué sorprendida por la agilidad de mi mente, a pesar del sueño, en inventar algo creíble - En una hora o así me paso a entregar los papeles y las altas.
- Espero que no se vuelva a repetir - y mi jefe colgó sin despedirse, yo aproveché para bostezar y estirarme en la cama cuando me di cuenta de que no estaba sola en la habitación. Intenté recordar lo que había hecho la noche anterior pues no podía entender cómo había llegado a esta situación.
Me quedé tirada en cama de costado mirando a la pared intentando acordarme, la noche anterior había quedado con Quinto para tomar unas cañas, hablamos de la desaparición de Brazi y nos actualizamos. Él me contó que por fin se había separado y había podido conseguir la custodia compartida de su hijo, Luigi, también me comentó que desde que estaba separado vivía más tranquilo y era más feliz. Yo le conté que Alice, mi pareja, se había marchado hacía unos días sin dar explicaciones y no había podido hablar con ella desde entonces, le dije que Berte se había marchado de vacaciones unos días y que tenía el piso para mí sola pero me sentía un poco sola. Recuerdo estar en La Esquina un buen rato entre rondas de cerveza y pinchos de tortilla hasta la cuarta consumición, el resto de la noche se me antoja difusa y desordenada.
Creo que después de picar algo nos fuimos a un pub irlandés donde continuamos tomando cerveza y sé que allí nos encontramos con gente conocida, pero no pude recordar con quién. Quinto se fue tras tomar la segunda ronda en el St. Patrik y yo me quedé enbuena compañía, pero a partir de ese momento no recuerdo mucho más. Seguí unos segundos más intentando ordenar acontecimientos en mi mente y así poder hilar los recuerdos desordenados de mi cabeza. Me giré un instante y en el otro lado del colchón, de espaldas a mí, se encontraba ella.
Una mujer blanca y desnuda de pelo muy corto se encontraba en el otro lado de mi cama. Tapada hasta la cintura con tan sólo la sábana dejaba su espalda al descubierto y sentí la necesidad de acariciarla para ver si se despertaba. De pronto un temor se despertó en mi alma, una mezcla entre remordimiento y arrepentimiento por la situación en la que me encontraba, resacosa y desmemoriada. Alice se había marchado días atrás y yo había aprovechado su ausencia para meter a, a lo que de buenas a primeras, parecía una desconocida en mi cama ¿qué iba a pensar de mí? ¿Cómo podía esperar la vuelta de Alice ahora? ¿Con qué cara podría mirarla entonces? La sangre se me heló un instante y me sentí desolada, pero justo en ese momento la mujer se giró y yo sentí alivio. Aquella cara era inconfundible, esos ojos somnolientos, esa sonrisa perezosa al despertar y esos brazos que me acercaron a su cuerpo en un abrazo disiparon todos mis miedos, era ella.
- Buenos días - dijo con sorisa cansada.
- Buenos días... - dije entre sorpresa y alegría - Te he echado de menos.
Ella bostezó y se estiró entre mis brazos. Estaba cambiadísima con su nuevo look, se había cortado el pelo tanto que de espaldas me había costado un mundo reconocerla, Alice había vuelto a cama y a mi vida.
- ¡Vaya pelotazo te pillaste ayer! ¿eh?
- Sí, bueno... - sonreí algo avergonzada- no es que recuerde mucho el transcurso de la noche... Ya sabes como es Quinto... que me lía a cervezas y luego se me suben a la cabeza... - hice una pausa e incrédula pregunté- Pero, ¿cuándo has llegado, cariño? Y... ¿por qué te marchaste sin avisar?
- Dejemos las explicaciones para después de desayunar - dijo - tengo sueño pero un buen almuerzo me dará energía para contártelo todo, ¿me invitas?
- Bueno, vale... ¿cómo podría negarte algo si me pones esa cara? Pero... dame un momento que llamo a la oficina para avisar a mi jefe. Le diré que no me pasaré por allí por la mañana, está un poco mosqueado por no haberle avisado de mi ausencia matutina... Ya sabes como es Enrique con estas cosas... Ve a la ducha mientras aclaro este pequeño entuerto.
Mientras Alice se metía en la ducha yo aprovechaba para llamar a enrique y enviarle por correo los documentos que había quedado de entregar en la oficina.
- ¿Y ahora qué pasa? - contestó molesto al teléfono.
- Pues que voy muy pillada de tiempo y he cambiado de idea, me pasaré por ahí por la tarde, ahora mismo te acabo de enviar los documentos por correo... - me apresuré a hablarle para impedir que me interrumpiese - los debes tener en tu bandeja de entrada. Tengo un par de visitas pendientes, que dos clientes me tienen que firmar las altas de las líneas. Pero descuida que esta tarde estoy ahí como un clavo.
- Tú siempre haces lo que te da la gana - replicó menos molesto, sabía que yo era cumplidora con mi trabajo por eso me permitía ciertas cosas - y como eres mi mejor comercial te permito este tipo de licencias. Pero no abuses, ya sabes que los excesos... y más te vale venir sin falta esta tarde si quieres estar presente en la reunión del departameto. Es importante así que por tu bien, espero que no faltes... - era la segunda vez que me colgaba el teléfono sin haberse despedido pero me despreocupé un poco por el cambio de entonación en sus palabras.
Alice todavía estaba en el baño cuando acabé de hablar con Enrique, escuchaba caer el agua de la ducha así que decidí darle un sorpresa metiéndome con ella en el baño. La puerta estaba abierta, me adentré sin hacer ruido y corrí la manpara para entrar con ella a acicalarme. Se sorprendió gratamente y me acogió bajo el chorro de la alcachofa de muy buen gusto.
- Está demasiado caliente el agua - protesté.
- Caliente te voy a poner yo a ti - dijo sin vacilar un instante, se abalanzó sobre mí y me besó intensamente bajo el agua que caía sobre nuestras cabezas.
Una hora después, ya vestidas y arregladas nos dispusimos a salir por la puerta de casa para desayunar juntas. Nos dirigimos a desayunar al bar de abajo y durante el camino sonó el móvil, era Quinto.
- La mujer que apareció flotando en la playa no es tu compañera de piso - dijo sin siquiera saludar.