El blog de la zoocióloga que quería ser escritora

ETERNAMENTE EN OBRAS - Este blogue naceu da cecesidade de sacar fora o meu mundo interior, como ferramente que me axudou a aprender a expresar e transmitir sentimentos en sensacións. Escribir foi o que fixo de min unha persoa que conseguiu evolucionar ata o punto no que me atopo hoxe.

Neste blogue atoparás textos en galego e en castelán porque dependendo do día no que esscriba e dos sentimentos do momento a lingua que se pronuncia pode ser calquera das dúas.

29 marzo, 2012

Día de huelga en la radio

Hoy, día 29 de marzo de 2012, está convocada una huelga general que cada cual decide si secundar o no. El motivo principal es la reforma laboral que ha aprobado el gobierno que recorta derechos a los trabajadores y trabajadoras. Como siempre, los sindicatos llegan tarde y por eso, entre otros motivos, no les he apoyado.
He vivido las movilizaciones que se produjeron el la capital de una de las provincias gallegas, el lugar concreto es lo de menos. Contemplé desde la ventana del hospital como cientos de personas se paseaban por delante con banderas de dos de los sindicatos que operan en el lugar, el tercero iba por libre, como ocurre siempre en Galicia. Me llama la atención que no haya cohesión ante un objetivo común, no sé si es orgullo o qué es eso que les impide a los sindicatos unirse para hacer más fuerza antes situaciones de adversidad.
Resultaba curioso ver como los establecimientos comerciales de la calle cerraban al paso de la manifestación y en cuanto terminaba de pasar se disponían a abrir casi de inmediato. El miedo a posibles represalias por parte de los manifestantes, supongo, es lo que hacía a esta gente abrir y cerrar las verjas de sus locales. No me gusta el miedo, me gusta más el respeto.
Parece imperar la política del miedo, hay gente que no secundó la huelga por miedo a perder el trabajo y quien sí lo hizo por miedo a la reacción de sus compañeros. Las discusiones y debates fueron constantes durante el día de hoy. Yo me pasé el día entero escuchando Cadena SER, pues es la emisora que pone mi padre pa informarse y he escuchado de todo: gente que secundaba la huelga pero no se movilizaba, gente que se movilizaba sin importar su situación laboral, pequeños empresarios que secundaban la huelga y las movilizaciones, gente que decidió libremente no acudir a la convocatoria, había a quien le parecía mal la huelga, escépticos que no fueron a la huelga porque el hecho de movilizarse -decían- no cambiaría nada...
Yo estoy de acuerdo con estos últimos, pero no fue ese el motivo principal por el que no me movilicé. Creo que esta convocatoria está fuera de plazo, a mi forma de ver hubiese tenido más sentido hacer esta movilización antes de que el congreso votara la aprobación. Vamos, que para mi gusto llegamos tarde y mal.
No quisiera darle tintes políticos al blog, pero con este artículo está claro que se tiñe un poco de color digamos que amarillo. Así que no le daré más protagonismo a este asunto.

22 marzo, 2012

Montaña rusa

La vida es una montaña rusa, ahora estás arriba y en breve abajo. Las impresiones te inundan en descensos vertiginosos, en rizos interminables y loopings enormes. Una sensación de vértigo, de sobresalto te asalta cuando estás en lo más alto y empieza lo que parece ser una caída al vacío, pero no te estampas, el final de la cuesta enlaza con un gran bucle que enlaza con un rizo y luego una nueva pendiente, arriba y abajo. Tu cabeza está del derecho y luego del revés, la velocidad te pega al asiento como si de un super pegamento se tratara, intentas mover tus pies y te pesan toneladas, los ojos se desplazan al fondo de tu cráneo, el mundo que rodea esa situación parece no tener sentido. Y el viaje se repite, una vez arriba, otra abajo, hacia adelante y hacia atrás.
Por un segundo pasas por una recta donde ves a otra gente subirse a otros vagones, el tuyo se para y se suben tus amigos, tu familia y tu pareja, en resumen, tu gente. Ahora vas en un vagón con la gente que te importa, arriba, abajo, rápido, más rápido, hacia adelante y atrás. Nada tiene sentido, la velocidad te vuelve a producir vértigo, incluso miedo, pero notas que alguien te agarra la mano y te aprieta. Alguien está embarcado contigo en ese mismo viaje de infarto, y te reconforta saber que no estás sola que hay alguien que, como tú, vive los altibajos de esta vida que es una gran montaña rusa.
Aprovecha las sensaciones pues no te dejan indiferente, descubre quien está contigo en ese vagón que viaja a la velocidad de la locura, sonríeles, diles que les quieres, que les aprecias... Demúestrales que aunque la vida se pare mañana es ahora cuando te sientes viva y agradecida de compartir el gran milagro de la vida. Y es que como decía el gran Charles Chaplin, hay algo tan inevitable como la muerte y es la vida. Vida, vida, vida...
Hoy os hablo desde mi montaña rusa particular, mi rincón zoocial y quiero decirles a aquellos que están conmigo que les quiero. Si mañana se parase la atracción en la que monto sabed que ha sido un placer viajar en este vagón con vosotr@s.

18 marzo, 2012

Hoy iba a escribir un cuento breve sobre una familia de hormigas, llevaba varios días dándole vueltas, pero un bofetón del destino ha querido cambiar esto así que la historia sobre hormigas quedará aplazada para no sé cuando.

Hoy es un día de esos en los que te dan una noticia que no tiene que ver contigo pero te descolocan y luego te da por pensar. Yo siempre he sido una tía bastante pensativa, pese a lo que puedan pensar algunas personas que conozco, y que se hace preguntas. Hoy mi pregunta es ¿qué hace falta para que el sistema reviente? Francamente, me supera la permisividad y pasividad que existe en el ambiente, pero me da un poco igual que el mundo salte por el aire. Estoy enfrascada en mi historia y aún así no dejo de pensar que leer los periódicos me enfada.

No me gustan las noticias políticas, me parecen todos unos caradura. Las noticias de sucesos son escalofriantes, día a día vemos como la gente se mata brutalmente a golpes... De vez en cuando una noticia, que a penas pasa desapercibida para todo el mundo, te muestra un poco de luz al final de este túnel en el que nos hemos inmerso. Pequeños avances científicos en la lucha contra el cáncer o cualquier otra enfermedad que afecta a cientos de personas salen entre tanto titular negativo a los que a penas se le dedica espacio y tiempo en los medios.

No sé... hoy no estoy muy positiva, necesito salir a tomar aire y probar a escribir de nuevo en papel. Hechos positivos de este fin de semana? Los hay, mi mejor amigo ha venido a verme y estuvimos charlando e incluso viendo una buena película. Me ha gustado reencontrarme con él y desconectar de mi esguince de tobillo y toda la historia que me ronda la cabeza. Me aferraré a que el día de hoy todavía está en el ecuador y que puede tener trazas de mejorar. Así que me dibujo la sonrisa en la cara y salgo a pasear en la medida de lo que mi tobillo me permite.

08 marzo, 2012

Día Internacional de la Mujer

Eran muchos los artículos de diferentes periódicos que hacían referencia al 101 aniversario del Día Internacional de la Mujer, eran muchos los comentarios del "caralibro" que hablaban y felicitaban este día a todas las mujeres - trabajadoras o no -, y entre tanto yo pensaba en mis cosas y en la situación actual de la mujer en el mundo, pero más en concreto en la zoociedad a la que pertenezco.

¿Quién me iba a decir a mí hace tan solo unos años que me colgaría el cartel de feminista y acudiría a alguna manifestación? Hasta no hace tanto no me gustaba que me llamaran feminista, lo consideraba -casi- un insulto. No me gustaba que me relacionaran con el movimiento más radical de la lucha por los derechos de la mujer y no era consciente de que contribuía -así- a alimentar el estereotipo de que el feminismo va en contra de todos los hombres. Me equivoqué una vez más y ahora soy consciente.

Quizás este gran cambio haya empezado con cosas pequeñas: el trato desigual entre hombres y mujeres que siempre se ha producido en mi casa, el haber estudiado un ciclo donde la única mujer que había en clase era yo -y no veáis las cosas que tuve que aguantar-, etc... Supongo que algo tedrá que ver, también, mi orientación que hace que situaciones de desigualdad o discriminación me vea doblemente afectada -mujer y lesbiana-. Poco a poco, en este lento proceso de concienciación he conocido a gente que defendía el feminismo y que poco a poco me fue haciendo ver que ser feminista no era nada malo. Alguien feminista es aquella persona -hombre o mujer- que defiende la IGUALDAD. Y yo, como mucha otra gente, pensaba que feminista era aquella mujer que defendía la supremacía de la mujer frente al hombre. Curiosamente existe un movimiento que se puede engoblar dentro del feminismo que sí defiende esa postura y se llama hembrismo.

Yo soy partidaria de la igualdad real, de que un hombre no es más que una mujer como tampoco una mujer es superior al hombre. Por desgracia la sociedad está marcada por una impronta machista que nos hace educar a nuestros menores en la diferenciación clara entre niños y niñas desde el momento justo en el que, por ejemplo, optamos por un pijama rosa para una bebé que nace niña y uno azul si es que lo hace niño, elegimos actividades y juguetes específicos para niñas (cocinitas, muñecas, carrillos...) y niños (camiones, pelotas de fútbol o baloncesto, pistolas). Si una niña juega al fútbol la miran raro y la tachan de "marimacho" -a mí me ha pasado- y si un niño juega con muñecas o cocinitas lo tildan de "mariquita" -con la correspondiente contribución a fomentar la homofobia masculina-. Con estos pequeños detalles contribuimos a alimentar la diferenciación y hacemos peyorativos algunos adjetivos que no tendrían por qué serlo. Son pequeñas cosas que quizás podríamos ir puliendo desde la base al no dar importancia a este tipo de detalles.

Ahora soy consciente de muchas cosas, aprendiendo de los demás, de los libros, de la prensa, de internet... dejo que la gente me contagie de mensajes positivos y revindicativos que apoyan y secunda propuestas que hablan de igualdad, no de supremacía, de igualdad -repito, por si a alguien no le quedaba claro- en la que hombre y mujer tienen los mismos deberes y derechos. Evidentemente hay diferencias biológicas inespugnables, en el proceso del embarazo es la mujer quien lleva dentro de si una pequeña vida durante nueve meses, ojalá pudiera ser itercambiable el papel biológico de madre, muchos hombres aprenderían a valorar pequeños detalles de la vida que les cuesta visualizar -hablo de menstruación, embarazo, dar a luz- que nos revoluciona las hormonas de una manera incontrolable.

También creo firmemente que durante el siglo XX las mujeres alcanzamos más derechos que en lo que llevamos de este moderno siglo XXI. En ocasiones creo que en lo que llevamos de siglo, que ya es algo más de una década, no hemos avanzado sino que hemos retrocedido en ese avance constante que conseguimos durante el añorado -hablo por mí- siglo pasado. Durante el siglo XX la mujer consiguió tener el mismo derecho que los hombres a votar -esto me hace acordarme de mujeres como Clara Campoamor-, hemos conseguido acceder al mercado laboral -pero seguimos con desigualdades, un hombre que desempeña el mismo cargo que una mujer sigue cobrando más que esta-, desempeñamos algunos trabajos que tradicionalmente vinieron siendo considerados masculinos -y por estas cosas tenemos que demostrar doblemente que podemos hacerlo, aún no existe la igualdad total-, seguimos sometidas a estrictas normas de la moda -salvo excepciones, la mujer tiene que seguir un canon de belleza que a menudo le supone un gran sacrificio para su persona-, etc.

Mucho siglo XXI, mucho siglo XXI pero tengo la impresión de haber sufrido un gran retroceso. La falocracia instaurada en esta sociedad gana adeptos y adeptas cada día, sobre todo en la adolescencia. Las chicas piensan que tienen que someterse a los gustos y deseos de sus congéneres varones, limitan su vida a gustarles sin parase a pensar si es eso lo que realmente desean. Se dejan influenciar por medios de comunicación que alimentan los estereotipos de la belleza femenina como la extrema delgadez, la juventud eterna, los pechos grandes y el culo respingón -por decir algo- y que cuando sus características no encajan en estos patrones hacen las chicas sentrise mal con sus "imperfecciones". Siguen vendiendo el sexo como algo que gira entorno al pene, que sin eso no hay goce ni placer, sexualizan desde muy temprano la imagen de la mujer reduciéndola a un mero objeto sexual. No hay más que poner la tele un rato y zapear por los diferentes canales del TDT para observar como tratan la imagen de la mujer. Y yo me pregunto ¿esto es el avance de este siglo tan moderno? Esta gente -me refiero a los y las adolescentes- piensa lo que yo pensaba no hace tanto, el feminismo es un movimiento nocivo para la sociedad que pretende exterminar al hombre. Dios me libre -es una expresión, ya sabéis lo que yo opino del altísimo- de hablarles de feminismo a chavales y chavalas en plena edad del pavo, ¡qué malo es todo eso! Creen que la igualdad ya es real pero si observamos de cerca -no hace falta lupa- veremos esos pequeños detalles que nos quedan por pulir para seguir avanzando en materia de igualdad.

Perdonad si me he liado con tanta palabrería, pero escribir rodeada de hombres y de deberes laborales no es el mejor escenario para tratar de ser breve y clara. Puede que haya ofendido, puede que haya errado, pero es mi más sincera opinión de este Día Internacional de la Mujer. Aún queda mucho por luchar y conseguir aquí y ahora -ya no me paro hablar de la situación de la mujer en diferentes puntos del planeta- pero es una suerte vivir en una sociedad donde expresar tu opinión no conlleva una lluvia de piedras sobre tu cabeza. Tenemos que seguir cambiando el mundo cambiando nuestra forma de pensar, educando -sobre todo esto porque la educación es la base de toda sociedad- a quien nos rodea y educándonos a nosotras mismas. Somos personas, somos mujeres y otros mundos son posibles.

Hoy me quedo con un poema de Rosalía de Castro, que me ha hecho pensar mucho sobre estereotipos:
"Daquelas que cantan ás pombas i ás frores
todos din que teñen alma de muller;
pois eu que non as canto, Virxe da Paloma,
... ¡Ai!, ¿de qué a teréi?"

Traducción para quien no entienda la lengua madre de esta gran escritora nacida en Santiago allá por el siglo XIX: "De aquellas que cantan a las palomas y a las flores, todos dicen que tienen alma de mujer; pues yo que no las canto, Virgen de la Paloma, ¡ay! ¿de qué la tendré?"

Que cada persona saque sus conclusiones sobre el mundo y sobre esto que os cuento, que puede parecer ficción pero es pura realidad. No viene mal pensar y reflexionar de vez en cuando.




07 marzo, 2012

Hastío

Hastío, tedio, aburrimiento... son las primeras palabras que me vienen a la mente al hablar del panorama laboral y social en el que me ha tocado vivir. Pienso en el panorama político y la primera palabra que viene a la cabeza es asco. Me da asco la desfachatez con la que se mueve alguna gente de las altas esferas, saber que la gente de a pie se lo permite y luego salen impunes de sus malas gestiones. Y pienso yo... Si un médico comete una negligencia y mata a un paciente es lógico que tenga que pagar por las consecuencias. ¿No sería extensible esto a todas las profesiones?
Pues parece que no. Un "politicucho" -por llamarle de alguna manera sin necesidad de caer en ordinarieces- del tres al cuarto que decide gestionar un país ahogando a sus gentes: haciendo lo que le viene en gana; haciendo que el umbral de pobreza varíe hasta el punto en el que muchos de los que tradicionalmente se consideraba clase media pase a formar de esas personas, que por necesidad son, asiduas a comedores sociales; destruyendo puestos de trabajo y fomentando el despido libre; cobrando por lo bajini dinero que no declara por hacer favores a amigos... matando, en resumen, el estado de bien estar - que afecta, no a una ni a dos personas, sino a toda la sociedad en su conjunto-. A ese -del que de sus decisiones dependen millones de personas- le permititimos que se vaya de rositas y aún encima le ponemos sueldos vitalicios que pueden compatibilizar con otros puestos de trabajos millonarios que les enriquece más y que, además, eluden impuestos hasta el último céntimo. No sé...
No lo veo claro, ni lógico. Es más, no le encuentro pies ni cabeza y me enfada, me enerva y me hace sentir hastío con este panorama. Me pregunto qué hará falta para que el pueblo se moleste y salga a la calle a protestar, pero de verdad, no que lo haga un día puntual con una pancartita patrocinada por los sindicatos de turno - ¡otros chupatitas! -. Cuanto más pienso, menos sentido le encuentro. Eso sí, creo firmemente en la idea de que esto va a cambiar de forma radical, que el sistema se va a romper de un momento a otro porque nos están ahogando los de arriba - ellos son pocos y la gente normal somos mucha-.
En lugar de ir hacia el progreso vamos para atrás, en dirección a la precariedad, las desigualdades sociales... Supongo que esta aparente indiferencia está eclipsada por las nuevas tecnologías y los medios de comunicación. La gente está muy descontenta pero no renuncia a ese consumismo tecnológico con el que nos bombardean día y noche.
¡Necesitas un nuevo teléfono móvil! ¡Necesitas un nuevo coche! ¡Necesitas un nuevo pantalón, una nueva camisa, unas gafas y mil millones de complementos! Pues yo les digo: ¡NO! Soy partidara del "con-su-mismo": "Con su mismo" móvil, "con su mismo" coche, "con su misma" ropa... No necesito que nadie venga a generarme una necesidad que no tengo, cuando se me rompan las cosas ya me buscaré la vida y me haré con lo que pueda necesitar. Estoy harta de las llamadas de mi compañía de móviles: "Le regalamos uns Smartphone" (un teléfono listo si lo traducimos del inglés) y yo les respondo: "a mí me gusta mi teléfono tonto y mientras funcione seguiré con el"... Y se me da por imaginar sus caras, mirándome como si de una extraterrestre me tratara... ¡Me aburren soberanamente!
Por suerte cuento con elementos en mi vida que hacen que la vida sea medianamente decente, tengo buena salud, tengo buen humor, tengo algunas personas que me quieren y me soportan aún cuando me pongo en plan agonías y tengo ganas de cambiar. Sé que no podré cambiar el mundo, pero no les brindaré mi indiferencia, escribiré y gritaré si hace falta que esta sociedad está avanzando (si es que se le puede llamar así) hacia algo que no acabo de ver claro. Siempre me quedará la opción de crear un micromundo donde solo tengan cabida lo bueno y es que ante todo este hastío que siento respecto a la sociedad creo firmemente que OTROS MUNDOS SON POSIBLES.

06 marzo, 2012

Diciendo esupideces

Hoy hablaré de algo que me tiene fascinada: La estupidez humana. Es algo que de una forma u otra nos acompaña día a día y con la que convivimos aunque no queramos. Y es que últimamente me da por pensar mucho y si algo encuentro como factor común es este fenómeno, del cual y no estoy exenta.
Ya lo dijo en su momento Alber Einstein: "Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy seguro". Y cada día estoy más de acuerdo con esta afirmación atemporal. Desde teiempos inmemoriales la estupidez nos acompaña en este proceso de evolución, pero creo que se ha acentuado más en estos "tiempos modernos" que corren.

Otra frase sobre la estupidez que me gusta mucho la dijo un religioso estadounidense, Martin Luther King, quizás os suene de algo: "Nada en el mundo es más peligroso que la ignorancia sincera y la estupidez concienzuda", pero parece que no nos damos cuenta. Y esta frase en concreto toma más sentido los lunes por la mañana, cuando en mi oficina la gente habla, como si se le fuese la vida en ello, sobre fútbol y programas de TeleMierda catalogados como realitys. Cuando escucho a determinadas personas hablar de todos esos programas donde comercian con sexo y carne, con vidas privadas que fomentan lo ordinario pienso "¡Oh! Dios mío - es sólo una expresión, que yo nunca me meto con su altísimo porque no creo en él- esto es significativo del coeficiente intelectual del groso de la gente de este país". Después leo, un poco para no enfadarme, algún periódico con las aberraciones que cometen algunas personas, con las desfachateces de nuestros políticos y banqueros y vuelvo e pensar en lo triste de la realidad.

Después de buscar por Internet algunas frases sobre la maravillosa estupidez del ser humano me llama la atención una de Francisco de Quevedo, que allá por el siglo XVI-XVII dijo aquello de "Todos los que parecen estúpidos, lo son y, además también lo son la mitad de los que no lo parecen". Quizás yo parezca estúpida y por consiguiente lo sea según en Sr. Quevedo, no lo negaré pero puede que por el hecho de ser consciente de esa "limitación mental" sea diferente de la inmensa mayoría. Pero no voy a luchar por demostrar mi inocencia en materia estúpida porque J.W Goethe ya dijo "Contra la estupidez, hasta los dioses luchan en vano". Yo no soy ninguna diosa y por lo tanto no soy perfecta así conviviré con mi estupidez y dejaré que sea esta quien me inspire de cuando en cuando y es que "La estupidez siempre insiste" Albert Camus.

Seguiré en mis trece de no ver TeleMierda, seguiré pensando y reflexionando sobre estupideces y otras cosas que aún desconozco, seguiré ampliando mi mente mediante lecturas placenteras y reflexivas y seguiré en mi camino del cambio constante, de la duda eterna y la alegría esporádica.