El blog de la zoocióloga que quería ser escritora

EN OBRAS - Este blog nació de la necesidad de sacar a fuera mi mundo interior, una herramienta que me ha ayudado a aprender a expresarme y transmitir mis sentimientos y sensaciones. Escribir me ha hecho persona y siendo persona he conseguido evolucionar hasta el punto donde me encuentro hoy, en pleno proceso de evolución.

27 septiembre, 2011

Tras la puerta del fondo (Capítulo 2)

El último día de mis vacaciones volví al piso para poner las cosas en orden y reincorporarme al día siguiente la trabajo, entré como siempre por el garaje para dejar el coche en mi plaza y cuando bajé del vehículo me encontré con que la luz que siempre se encendía automáticamente no lo había hecho esta vez. Torpemente bajé la maleta que traía y busqué a tientas la puerta de acceso al edificio, llamé al ascensor y subí a casa.

Al introducir la llave en la puerta del piso pude notar que tenía dos vueltas de cerradura así que creía que no se encontraba nadie en el interior. Con afán de ahuyentar a los temores que produce la combinación de incertidumbre y silencio dije "hola" al entrar. Ante la falta de respuesta me convencí de que estaba sola en el piso y me decidí a colocar las cosas que había traído de la cocina en su lugar y a dejar la maleta en mi habitación. Me acomodé en el salón tras haber dejado todo a mi gusto, en la cocina observé dos pequeñas anomalías: en los armarios que le correspondían a Brazi no había ningún tipo de alimento o similar y además había sobre el mármol una bolsa de palomitas vacía.

La conclusión que saqué es que Brazi se había pasado por el piso y que ahora no se encontraba allí por horarios laborales, me había dicho que trabajaba en hostelería y ya se sabe que eso es un trabajo muy esclavo. Al rato de encontrarme yo en el salón el telefonillo sonó y sorprendida acudí a ver quién era la persona que osaba perturbar mi paz un domingo por la noche. Al ver que era un tío desconocido pasé de descolgar el interfono para decir nada y me volví al salón a seguir hablando por teléfono. Unos segundos más tarde escuché abrirse una puerta y una voz femenina que me hablaba. Brazi se encontraba en casa y no había contestado a mi saludo inicial ni se había dignado a salir a saludar, desde el fondo del pasillo me pidió que por favor le abriese la puerta a ese amigo suyo que acababa de llamar, así que amablemente le abrí la puerta al desconocido.
Ya en la puerta del piso saludó sin presentarse y entró preguntando por Brazi, le dejé entrar y se dirigió a la habitación misteriosa dirigiéndose a mi nueva compañera como"cariño". Supuse que este individuo era pareja de Brazi.

Me resultó sumamente extraño que mi nueva compañera, sabiendo que yo acababa de llegar y que a penas nos habíamos visto el día de la entrega de llaves, no saliese a hacer acto de presencia y saludar. Se limitó a quedarse en la habitación con su nuevo amigo hasta el día siguiente.
Yo seguí a mis cosas hasta que me llegó la hora de acostarme, me metí en cama y me dormí sin mayor preocupación. Por la mañana madrugué, me duché y empecé de nuevo a trabajar, de vuelta a la rutina por una semana más, después me correspondería otra semana de vacaciones.

Cuando salí de trabajar, Pedro, mi casero, me llamó para preguntarme si estaba por casa ya que había quedado con Brazi para cobrar la fianza y el mes de anticipado. Se había fiado al darle las llaves con medio mes de adelanto pero hasta el momento no había motivos para sospechar de que nada raro estuviese ocurriendo. No tardé ni diez minutos desde la llamada de Pedro hasta mi llegada a casa, invité al casero a un café y charlamos de cómo había ido el verano. Me contó que durante mi semana de vacaciones había estado tratando de localizar de forma inrfuctuosa a la nueva inquilina para hacer cuentas y arreglar de una vez por todas los papeles del piso. Tras varios días de frustrados intentos por fin consiguió quedar para ese lunes a media tarde en el piso, tras dos horas de conversación Brazi no se presentó en casa y Pedro se quedó mosqueado. Le escribió una nota y se la deslizó por debajo de la puerta para que tuviese constancia de su descontento ante la actitud impresentable que había mostrado hasta ahora. Despedí al casero y me quedé pensando en lo extraño de la situación, una desconocida paga medio mes por adelantado para que le den las llaves de un piso en el que, supuestamente va a vivir, y no hace acto de presencia en la cita con el casero.
Pasaron un par de días sin tener constancia del paso de Brazi por el piso, ni por la mañana ni por la noche escuchaba ruidos en la habitación, no se escuchaba la ducha ni la puerta para entrar o salir. Sólo un detalle, ahora no recuerdo bien el día, pero una mañana de esa semana (puede que el martes o el miércoles) cuando me encontraba cepillando los dientes, escuche salir a alguien del piso, primero la puerta de la habitación y luego la de la entrada. Me quedé pensando un rato en cómo una persona que comparte piso tiene ese comportamiento tan extraño, porque yo creo que cualquier persona normal que salga o entre del piso y esté su compañera en el baño con la puerta entreabierta diría algo así como "chao" o "me voy"... No lo sé, igual es cosa mía y de la educación que me enseñaron en casa pero lo normal es saludar a la gente con la que te cruzas.
En fin a raíz de esa semana fui sumando pequeños detalles desconcertantes que me hacían pensar. En la cocina me había desaparecido la botella de vino blanco peleón que utilizaba para cocinar y un sobre de palomitas de microondas. La ausencia de noticias y comunicación, el mosqueo del casero por no dar localizado a la individua que ocupaba la habitación del fondo, me llevaron a empezar a hacer elucubraciones sobre el paradero de esta mujer. Una puerta cerrada a cal y canto en la que ni la luz se atrevía pasar por la rendija del suelo, ni por las mañanas ni por las noches ayudaba a mi imaginación a crear historias de todo tipo. Aquello empezaba a ser preocupante.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Seguro que é unha delincuente buscada por asesinato e o cadaver está na maleta jijiji Tia Lula