El blog de la zoocióloga que quería ser escritora

ETERNAMENTE EN OBRAS - Este blogue naceu da cecesidade de sacar fora o meu mundo interior, como ferramente que me axudou a aprender a expresar e transmitir sentimentos en sensacións. Escribir foi o que fixo de min unha persoa que conseguiu evolucionar ata o punto no que me atopo hoxe.

Neste blogue atoparás textos en galego e en castelán porque dependendo do día no que esscriba e dos sentimentos do momento a lingua que se pronuncia pode ser calquera das dúas.

04 noviembre, 2009

La frustración de mis ecos

Da igual el tema, la sintuación o el momento, de pronto aparece por mi mente por cualquier motivo, un gesto, una mirada, una palabra, una frase, ... Cualquier pequeño detalle despierta en mi cabeza una tormenta de ideas, sentimientos y sensaciones que en ocasiones pueden llegar a ser muy viscerales. Las palabras y las frases que me inspiran ese detalle pierden el sentido literal y una frase pronunciada por mis labios toma un significado diferente a lo que la mayoría de la gente entendería. Siento frustración cuando no sé transmitir mis sentimientos y sensaciones, pero hay cosas que no se pueden racionalizar y por mucho que trate de definirlo y explicarlo jamás lo entenderán como yo lo entiendo y algo insignificante puede parecer magnífico.
De pronto un grano de arena se convirtió en meteorito capaz de destruír el planeta o una montaña enorme se convierte en arenilla en cuestión de segundos. La idea está dentro de la cabeza y el medio de transmisión son las palabras en armonía con un gesto y una mirada. Siempre he intentado explicar los sentimientos y en algunos casos se me da bien pero en otros soy demasiado torpe y todas las palabras que conozco no son suficientes para hacerme entender. Cuando tengo la sensación de que no me expliqué del todo bien o mi interlocutor se ha hecho una idea que no creo que es la adecuada empieza el runrun de mi cabeza, como la maquinaria de una inmensa fábrica de cualquier cosa. Entonces ideas, imágenes, sensaciones y sentimientos se me acumulan en la sesera y por un momento siento que me va a explotar, hasta que lo escupo una y otra vez, escribiendo sobre ello. Repitiendo conceptos, ideas y palabras una y otra vez hasta que lo veo plasmado de alguna forma, entonces lo leo y lo releo. Es entonces cuando leo y me convenzo de que está escrito de una manera coherente (que para otra persona puede parecer un caos) y saco conclusiones.

03 noviembre, 2009

El experimento

Debido a la cantidad de cosas que tengo en la cabeza voy a hacer una especie de tormenta de ideas, voy a escribir este artículo a base de conceptos que se me vayan ocurriendo, ya sean literales o metafóricos, a ver si así consigo ordenar un poco mi cabeza. Me lo tomaré como un juego, ese al que me encantaba jugar con mis amigos de "palabras que sugieren otras" es algo así como las "palabras encadenadas" sólo que un concepto te llevaba otro que te sugería el anterior. En fin aquí va mi experimento:
música, relax, semioscuridad, oscuridad, ojos, vista, sensación, percepción, sentimiento, tranquilidad, playa, arena, sol, horizonte, mar, inspiración, creación, literatura, pensamientos, desahogo, culpas, pecados, castigo, tortura, pozo, angustia, frustración, tristeza, superación, motivos, sonrisa, mirada, verde, espejo, alma, cruce, miradas, espontaneidad, inicio, historia, amor, enamoradas, complicidad, confianza, pasión, deseo, tardes, lluvia, cama, abrazo, piel, almas, tacto, oído, gusto, besos, labios, dulzura, azúcar, memoria, caricias, gesto, momentos, tiempo, eternidad, fugacidad, relámpago, tormenta, hogar, corazón, cicatrices, heridas, sutura, mimo, cuidado, miedo, rotura, delicadeza, bienestar, inmaterial, sinrazón, sentimiento, profundidad, conocimiento, secretos, escudos, fortalezas, infiltrado, desarme, defensas, bloqueo, emocional, hablar, escribir, escuchar, pensar, reflexionar, liberación, desbloqueo, apacible, felicidad, ... ¡FIN!
Seguiría escribindo un montón de conceptos, pero como queria poner entre coma y coma un solo concepto se hacía complicado a medida que me abordaban palabras porque venían a mi mente conceptos con adjetivos, nombres propios, escenas de mi pasado, recuerdos y lecciones que aprendí. Curioso pero las conclusiones terminaban por desembocar en el sentimiento que reina en mi vida desde hace unos meses, el amor, y ese amor tiene nombre y apellido. Mi mente enlaza todos estos concentos con lo que siento hacia mi amor que cada día, como yo, se hace más grande.

02 noviembre, 2009

Tempus fugit

Parece que fue ayer cuando conocí una nueva forma de besar y una nueva forma de amar, sin miedos ni dudas, sin porqués ni explicaciones. Parece que fue ayer cuando nos vimos por primera vez, o nos dimos el primer beso sediento de amor.
Parece que fue ayer cuando tu mirada se cruzó con la mía y tus ojos supieron leer los míos que tras todo el nerviosismo de aquella primera cita había algo que merecía la pena. Cuando me dijiste que en la segunda cita tuviste ganas de besarme dos veces me pregunté por qué no lo habías hecho, y luego comprendí que las cosas buenas se hacen esperar. El primer beso fué furtivo y puede que algo tosco por mi parte, aunque más que el beso fue la manera en que lo conseguí lo que no fue acertado. Nunca hubiese pensado que el primer beso contigo fuese tan poco cuidadoso, pero al fin y al cabo ese fue nuestro primer beso y pese a todo me gustó. Y lo guardo en mi memoria como oro en paño. Pese a lo bruto y poco cuidadoso que podría parcer desde un punto ajeno resultó una forma cómica de romper el hielo, ese hielo que tanto me cuesta deshacer en ocasiones, y se convirtió en una forma original de conseguir que nuestros labios se juntasen.
Parece que fue ayer cuando saboreé el primer beso agridulce que nos dimos, te acompañé hasta la mitad del camino que conducía a tu medio de transporte de vuelta a casa y en mitad de la calle nos besamos. No reparamos en nada, sólo nos besamos dulcemente en la noche. Y en ese beso sentí un contraste de sabores, la dulzura del momento y el agrio sabor de una despedida con gotitas de incertidumbre. Una incertidumbre producida por no saber volvería a probar tus labios después de aquella tarde de besos que había hecho mella en mi corazón.
Parece que fue ayer cuando te dije que te quería sin a penas conocernos, pero no es cuestión de conocimiento sino de sentimientos y yo sabía que lo que sentía en el momento era real y aunque sonase a locura te lo dije con algo de dificultad y la torpeza que me caracteriza cuando estoy nerviosa. Ese día sólo te pedí una cosa que has sabido cumplir muy bien y fue que no te escapases corriendo, y desde entonces siempre has estado ahí.
Parece que fue ayer cuando nos conocimos y ya han pasado algunos meses y he de añadir que cada día que pasa te quiero más que el anterior y que no dudo de que lo que siento es recíproco. Parece que fue ayer y por eso estás presente en mis pensamientos durante todo el día... El tiempo pasa fugazmente y con este paso ligero mi corazón se hace más grande y los sentimientos inmensos...