El blog de la zoocióloga que quería ser escritora

EN OBRAS - Este blog nació de la necesidad de sacar a fuera mi mundo interior, una herramienta que me ha ayudado a aprender a expresarme y transmitir mis sentimientos y sensaciones. Escribir me ha hecho persona y siendo persona he conseguido evolucionar hasta el punto donde me encuentro hoy, en pleno proceso de evolución.

24 septiembre, 2011

Tras la puerta del fondo (Capítulo 1)

Las vacaciones que me habían tocado disfrutar allá por el mes de julio fueron de todo menos indiferentes. Era miércoles y estábamos hacia la mitad de mes, lo recuerdo bien, cuando estando yo en casa de mis padres con mi hermana y sobrino, sonó el teléfono y al responder una voz masculina sonó al otro lado del aparato. Quien llamaba era mi casero, Pedro, había encontrado a una chica llamada Brazi que se mudaría en breve al piso, me preguntó si me encontraba allí para que que yo pudiera conocerla.
No me agradaba demasiado la idea de que alguien a quien yo no conocía se metiera a vivir en casa sin estar yo para poder dar mi visto bueno. Además había dejado mi habitación abierta de par en par y tampoco me gusta la idea de que gente a la que a penas conozco vea a mi habitación, esté o no ordenada, pues la decoración de los lugares donde una pasa mucho tiempo dice mucho de su carácter y personalida, eso suponía una ventaja para la recién llegada que no me agradaba demasiado. Allá me decidí a recorrer algo más de 60 kilómetros para ir durante un rato a conocer a la que sería mi nueva compañera de piso, Brazi.
A las seis de la tarde me planté en el piso como un clavo y poco después llegó Pedro, hablamos un rato, presenté a mi hermana y sobrino que me habían acompañado y le conté como estaban yendo mis vacaciones. Al rato llegó Brazi, llamó al timbre y subió al piso. Nos presentamos y charlamos un rato. Ella era una chica alta, de pelo largo y rubio, ojos castaños y bien parecida, su acento me recordaba a una amiga de mi tierra natal. Le expliqué qué muebles de la cocina le correspondían y de que cuando volviese de vacaciones ya entraríamos en detalles en los turnos de limpieza, las normas de convivencia y una posible compra en común.
La chica parecía de lo más normal, me comentó que trabajaba en hostelería y que no pasaba demasiado tiempo en casa, me contó que había estado casada y que se había separado, que había compartido piso en anteriores ocasiones y que nunca había tenido mayor problema. Me contó que pronto iba a ser su cumpleaños y que pretendía invitar a unos amigos y amigas a cenar a un restaurante brasileño que había abierto recientemente en la ciudad, me dijo que me podía apuntar pero yo no tenía la cabeza en celebrar cumpleaños de nadie y menos de una tía a la que acababa de conocer. Me contó también que hablaba varios idiomas y se puso a hablar alemán con mi sobrino Noah, al parecer tenía familia en Suiza y por eso sabía alemán e italiano, también me comentó que sabía algo de catalán, gallego y su idioma natal el portugués de Brasil.
Me llevé una sensación agradable de la chica, mi hermana incluso me lo comentó de vuelta en el coche. Me fui para casa más tranquila pues me había causado buena impresión mi nueva compañera de piso, le presté unas sábanas y un edredón para que pudiera pasar la noche en el piso puesto que no tenía. Contaba con volver el domingo de esa misma semana pues tenía que empezar a trabajar de nuevo el lunes por la mañana. Ese domingo empezaría a crearse el misterio de la puerta del fondo.

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