El blog de la zoocióloga que quería ser escritora

EN OBRAS - Este blog nació de la necesidad de sacar a fuera mi mundo interior, una herramienta que me ha ayudado a aprender a expresarme y transmitir mis sentimientos y sensaciones. Escribir me ha hecho persona y siendo persona he conseguido evolucionar hasta el punto donde me encuentro hoy, en pleno proceso de evolución.

21 julio, 2012

Carta a mi prima Bego (II)

Querida Bego, 

 Hace ya un año que nos dejaste y no ha habido un solo día en que no nos hubiésemos acordado de ti. Tus amigas y amigos, tu familia y toda aquella gente que te conoció tal como eras guardará siempre una imagen grandiosa de tu persona. 

Te fuiste amargamente tras una lucha encarnizada con una enfermedad que nadie está libre de sufrir y que se cobra un precio muy alto cuando te toca. Te marchaste al verte derrotada y sin fuerzas, nadie te lo reprochará nunca porque has sido y siempre serás una luchadora nata, una mujer grandiosa con una fortaleza interior que de alguna forma nos has transmitido. 

Con tu marcha dejaste un hueco enorme en nuestras vidas, en la de tu madre, en la de tu familia, en la de las personas más allegadas... y un año después de tu marcha podemos decir que jamás podremos llenar ese hueco que nos queda, pues eras tú y únicamente tú quien se había labrado ese espacio en nuestros corazones. Nadie que te haya querido un poco te olvidará jamás. 

Me arriesgo a sonar redundante con lo que te quiero decir, pero los sentimientos son así de caprichosos y a veces se antojan repetitivos: te echamos mucho de menos. Las risas saben de forma diferente cuando no se reflejan en aquellos tus ojos verdes. Buscamos en las miradas de la gente un pedacito de ti y a veces, con un poco de suerte, encontramos tu impronta en muchos lugares: los ojos de una desconocida, el “glamour” de alguna persona, los paseos por playa, los sueños, las risas, los libros, las películas... Cualquier excusa es buena para encontrarte. 

Nos has enseñado a continuar en la adversidad, a pelear a pesar de la derrota, a renacer de nuestras cenizas como lo hacía aquella ave mitológica con la que siempre te identifiqué, el Ave Fénix... Gracias por enseñarnos tantas cosas positivas y perdona que a veces estemos tristes al recordarte. Realmente la tristeza no la provoca tu recuerdo, pues gracias a todos esos momentos compartidos contigo, cada uno de tus allegados guardamos un pedacito de tu historia, lo que se nos hace verdaderamente duro es el hecho de que no podremos compartir más buenos momentos, ni tocarte, ni abrazarte. 

Te vemos cuando cerramos los ojos, cuando miramos al mar, cuando alzamos la vista al cielo o simplemente cuando pensamos en ti... te vemos mas no podemos tocarte y eso duele. De ahí viene la tristeza y la impotencia, por eso no queremos que nos tengas en cuenta esos momentos de debilidad pues nos gusta recordarte con una sonrisa pintada en la cara y una esperanza guardada en el corazón. La esperanza de que quizás en otro tiempo y en otro lugar nos encontremos de nuevo para rememorar viejos tiempos y generar nuevas historias divertidas y alocadas que contar. 

Te querremos siempre, Ave Fénix. Gracias por formar parte de nuestras vidas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola Lupi, te voy a contar un secreto, mi abuelo, primo y prima partenos se llaman resoectivamente Elias y Begoña.
Mario con 8 o 9 años escribio un cuento el cual conservo como oro en paño y Victor tambien tiene un blog donde esta escribiendo un libro... ya ves como diria el refran >>Dios los cria y ellos solos se juntan<< casualidades de la vida.....