El blog de la zoocióloga que quería ser escritora

EN OBRAS - Este blog nació de la necesidad de sacar a fuera mi mundo interior, una herramienta que me ha ayudado a aprender a expresarme y transmitir mis sentimientos y sensaciones. Escribir me ha hecho persona y siendo persona he conseguido evolucionar hasta el punto donde me encuentro hoy, en pleno proceso de evolución.

30 septiembre, 2011

Tras la puerta del fondo (Capítulo 4)

Mi segunda teoría era completamente descabellada, aunque más que una teoría era un cúmulo de pensamientos extraños sobre la desaparición de mi compañera. En mi cabeza Brazi había desaparecido porque se había volatilizado sin más o la habían abducido los extraterrestres; también pensaba que la había secuestrado el chico que la había visitado días antes; pensaba también que había decidido quedarse a vivir en Suiza y por no pagar el mes ni los recibos del piso se decantase por no dar señales de vida... No encontraba otra explicación al desorden de su habitación más que a una marcha precipitada, pero su posible marcha a Suiza había sido descartada porque no hacía muchos días el casero había podido contactar en el móvil con la desaparecida y esta vez no tenía prefijo internacional.

Entre tanta majadería y conjeturas me propusieron una idea que puse en práctica para saber si mi compañera de piso pasaba por allí. Le dejé una nota en la puerta que decía lo siguiente: "Hola compañera, se ve que no coincidimos nada, a ver si nos vemos esta semana para hablar un poco sobre las normas y turnos de limpieza del piso. Espero coincidir contigo un día de estos. Un saludo: tu compi". Mi semana laboral pasó enseguida y pronto llegó el viernes, hice las maletas y me fuí a mi tierra natal, volvía a tener vacaciones durante nueve días. Me fui con la esperanza de que a mi vuelta Brazi estuviese de vuelta en casa y normalizase su estancia en el piso, pero para mi sorpresa no fue así.

Empecé mis vacaciones con buen tiempo, yendo y viniendo a la piscina de una amiga de mi hermana y continué con sonrisas en compañía de mi pequeño sobrino Noah. El tiempo voló y de nuevo tuve que volver al piso para incorporarme, de nuevo un lunes, a trabajar.

Berte, ajeno a toda esta historia, seguía en sus vacaciones en casa de sus padres. No tenía ni la más remota idea del percal que había en el piso. Yo volví una vez más al piso con más misterio en el que jamás había vivido. Para mi sorpresa me encontré la nota que le había dejado en la puerta a Brazi, tal cual estaba antes de marcharme. Llamé a su puerta y nadie contestó, traté de ver si entraba luz por debajo de la misma y tampoco tuve suerte. Aquello empezaba a ser realmente preocupante pues entre pitos y flautas había pasado ya casi un mes.

29 septiembre, 2011

Tras la puerta del fondo (Capítulo 3)

Mi primera teoría no era descabellada y la idea no me suponía un trastorno de preocupaciones. Brazi me había comentado el día que nos conocimos que tenía familia Suiza y que, no recuerdo si me había dicho su madre o su padre, estaba mal de salud. Así que pensaba que su ausencia en el piso se debía a algún viaje precipitado que había tenido que hacer para visitar a su familiar enfermo. Esta teoría se veía respaldada por una conversación que tuve con Pedro el día que se había pasado por el piso para regularizar la situación de mi compañera invisible.

El casero me había comentado que durante mis vacaciones había recibido una llamada del extranjero de Brazi, indicándole que se encontraba en Suiza por un empeoramiento de la salud de su padre (o madre). De buenas a primeras ni Pedro ni yo dudamos de la veracidad de esta nueva información así que durante algunos días sostuvimos esta conjetura.

Con el paso de los días esta hipótesis fue perdiendo fuerza. Un día decidí investigar lo que había en la habitación, torpemente traté de hacer uso de las artimañas que había visto hacer en alguna película de policías y ladrones, para tratar de abrir la famosa puerta del fondo. Ese día tuve la ayuda de una profesional y consiguió abrir la puerta, la habitación se mostraba ahora ante nuestros ojos.

Aquello era un espectáculo dantesco, grosso modo os diré que había zapatos de tacón de aguja encima de la cama, ropa y papeles por el suelo, dos maletas abiertas de par en par con todo tipo de cosas medio saliendo. Parecía que había pasado un tornado por allí. El baño estaba sin utilizar, no había toallas ni ningún producto de higiene personal, por lo demás no me fijé en los pequeños detalles que se ocultaban ante la visión panorámico de aquel esperpento de alcoba. Días más tarde, con la casera, entraríamos a conocer los pormenores de alguna de las cosas que se ocultaban en aquel desastre.

Con este panorama la primera teoría que me había venido a la cabeza para explicar la ausencia de Brazi se borró por completo. Nuevas elucubraciones me abordaban para tratar de explicar aquel misterio que me tenía en ascuas.

27 septiembre, 2011

Tras la puerta del fondo (Capítulo 2)

El último día de mis vacaciones volví al piso para poner las cosas en orden y reincorporarme al día siguiente la trabajo, entré como siempre por el garaje para dejar el coche en mi plaza y cuando bajé del vehículo me encontré con que la luz que siempre se encendía automáticamente no lo había hecho esta vez. Torpemente bajé la maleta que traía y busqué a tientas la puerta de acceso al edificio, llamé al ascensor y subí a casa.

Al introducir la llave en la puerta del piso pude notar que tenía dos vueltas de cerradura así que creía que no se encontraba nadie en el interior. Con afán de ahuyentar a los temores que produce la combinación de incertidumbre y silencio dije "hola" al entrar. Ante la falta de respuesta me convencí de que estaba sola en el piso y me decidí a colocar las cosas que había traído de la cocina en su lugar y a dejar la maleta en mi habitación. Me acomodé en el salón tras haber dejado todo a mi gusto, en la cocina observé dos pequeñas anomalías: en los armarios que le correspondían a Brazi no había ningún tipo de alimento o similar y además había sobre el mármol una bolsa de palomitas vacía.

La conclusión que saqué es que Brazi se había pasado por el piso y que ahora no se encontraba allí por horarios laborales, me había dicho que trabajaba en hostelería y ya se sabe que eso es un trabajo muy esclavo. Al rato de encontrarme yo en el salón el telefonillo sonó y sorprendida acudí a ver quién era la persona que osaba perturbar mi paz un domingo por la noche. Al ver que era un tío desconocido pasé de descolgar el interfono para decir nada y me volví al salón a seguir hablando por teléfono. Unos segundos más tarde escuché abrirse una puerta y una voz femenina que me hablaba. Brazi se encontraba en casa y no había contestado a mi saludo inicial ni se había dignado a salir a saludar, desde el fondo del pasillo me pidió que por favor le abriese la puerta a ese amigo suyo que acababa de llamar, así que amablemente le abrí la puerta al desconocido.
Ya en la puerta del piso saludó sin presentarse y entró preguntando por Brazi, le dejé entrar y se dirigió a la habitación misteriosa dirigiéndose a mi nueva compañera como"cariño". Supuse que este individuo era pareja de Brazi.

Me resultó sumamente extraño que mi nueva compañera, sabiendo que yo acababa de llegar y que a penas nos habíamos visto el día de la entrega de llaves, no saliese a hacer acto de presencia y saludar. Se limitó a quedarse en la habitación con su nuevo amigo hasta el día siguiente.
Yo seguí a mis cosas hasta que me llegó la hora de acostarme, me metí en cama y me dormí sin mayor preocupación. Por la mañana madrugué, me duché y empecé de nuevo a trabajar, de vuelta a la rutina por una semana más, después me correspondería otra semana de vacaciones.

Cuando salí de trabajar, Pedro, mi casero, me llamó para preguntarme si estaba por casa ya que había quedado con Brazi para cobrar la fianza y el mes de anticipado. Se había fiado al darle las llaves con medio mes de adelanto pero hasta el momento no había motivos para sospechar de que nada raro estuviese ocurriendo. No tardé ni diez minutos desde la llamada de Pedro hasta mi llegada a casa, invité al casero a un café y charlamos de cómo había ido el verano. Me contó que durante mi semana de vacaciones había estado tratando de localizar de forma inrfuctuosa a la nueva inquilina para hacer cuentas y arreglar de una vez por todas los papeles del piso. Tras varios días de frustrados intentos por fin consiguió quedar para ese lunes a media tarde en el piso, tras dos horas de conversación Brazi no se presentó en casa y Pedro se quedó mosqueado. Le escribió una nota y se la deslizó por debajo de la puerta para que tuviese constancia de su descontento ante la actitud impresentable que había mostrado hasta ahora. Despedí al casero y me quedé pensando en lo extraño de la situación, una desconocida paga medio mes por adelantado para que le den las llaves de un piso en el que, supuestamente va a vivir, y no hace acto de presencia en la cita con el casero.
Pasaron un par de días sin tener constancia del paso de Brazi por el piso, ni por la mañana ni por la noche escuchaba ruidos en la habitación, no se escuchaba la ducha ni la puerta para entrar o salir. Sólo un detalle, ahora no recuerdo bien el día, pero una mañana de esa semana (puede que el martes o el miércoles) cuando me encontraba cepillando los dientes, escuche salir a alguien del piso, primero la puerta de la habitación y luego la de la entrada. Me quedé pensando un rato en cómo una persona que comparte piso tiene ese comportamiento tan extraño, porque yo creo que cualquier persona normal que salga o entre del piso y esté su compañera en el baño con la puerta entreabierta diría algo así como "chao" o "me voy"... No lo sé, igual es cosa mía y de la educación que me enseñaron en casa pero lo normal es saludar a la gente con la que te cruzas.
En fin a raíz de esa semana fui sumando pequeños detalles desconcertantes que me hacían pensar. En la cocina me había desaparecido la botella de vino blanco peleón que utilizaba para cocinar y un sobre de palomitas de microondas. La ausencia de noticias y comunicación, el mosqueo del casero por no dar localizado a la individua que ocupaba la habitación del fondo, me llevaron a empezar a hacer elucubraciones sobre el paradero de esta mujer. Una puerta cerrada a cal y canto en la que ni la luz se atrevía pasar por la rendija del suelo, ni por las mañanas ni por las noches ayudaba a mi imaginación a crear historias de todo tipo. Aquello empezaba a ser preocupante.

24 septiembre, 2011

Tras la puerta del fondo (Capítulo 1)

Las vacaciones que me habían tocado disfrutar allá por el mes de julio fueron de todo menos indiferentes. Era miércoles y estábamos hacia la mitad de mes, lo recuerdo bien, cuando estando yo en casa de mis padres con mi hermana y sobrino, sonó el teléfono y al responder una voz masculina sonó al otro lado del aparato. Quien llamaba era mi casero, Pedro, había encontrado a una chica llamada Brazi que se mudaría en breve al piso, me preguntó si me encontraba allí para que que yo pudiera conocerla.
No me agradaba demasiado la idea de que alguien a quien yo no conocía se metiera a vivir en casa sin estar yo para poder dar mi visto bueno. Además había dejado mi habitación abierta de par en par y tampoco me gusta la idea de que gente a la que a penas conozco vea a mi habitación, esté o no ordenada, pues la decoración de los lugares donde una pasa mucho tiempo dice mucho de su carácter y personalida, eso suponía una ventaja para la recién llegada que no me agradaba demasiado. Allá me decidí a recorrer algo más de 60 kilómetros para ir durante un rato a conocer a la que sería mi nueva compañera de piso, Brazi.
A las seis de la tarde me planté en el piso como un clavo y poco después llegó Pedro, hablamos un rato, presenté a mi hermana y sobrino que me habían acompañado y le conté como estaban yendo mis vacaciones. Al rato llegó Brazi, llamó al timbre y subió al piso. Nos presentamos y charlamos un rato. Ella era una chica alta, de pelo largo y rubio, ojos castaños y bien parecida, su acento me recordaba a una amiga de mi tierra natal. Le expliqué qué muebles de la cocina le correspondían y de que cuando volviese de vacaciones ya entraríamos en detalles en los turnos de limpieza, las normas de convivencia y una posible compra en común.
La chica parecía de lo más normal, me comentó que trabajaba en hostelería y que no pasaba demasiado tiempo en casa, me contó que había estado casada y que se había separado, que había compartido piso en anteriores ocasiones y que nunca había tenido mayor problema. Me contó que pronto iba a ser su cumpleaños y que pretendía invitar a unos amigos y amigas a cenar a un restaurante brasileño que había abierto recientemente en la ciudad, me dijo que me podía apuntar pero yo no tenía la cabeza en celebrar cumpleaños de nadie y menos de una tía a la que acababa de conocer. Me contó también que hablaba varios idiomas y se puso a hablar alemán con mi sobrino Noah, al parecer tenía familia en Suiza y por eso sabía alemán e italiano, también me comentó que sabía algo de catalán, gallego y su idioma natal el portugués de Brasil.
Me llevé una sensación agradable de la chica, mi hermana incluso me lo comentó de vuelta en el coche. Me fui para casa más tranquila pues me había causado buena impresión mi nueva compañera de piso, le presté unas sábanas y un edredón para que pudiera pasar la noche en el piso puesto que no tenía. Contaba con volver el domingo de esa misma semana pues tenía que empezar a trabajar de nuevo el lunes por la mañana. Ese domingo empezaría a crearse el misterio de la puerta del fondo.

21 septiembre, 2011

Tras la puerta del fondo (Prólogo)

Para quien no lo sepa, la convivencia es el acto o acción de vivir en compañía de otros. Todo el mundo convive de alguna manera con todo tipo de seres vivos, en mayor o menor medida, pues es lo que tiene esto de vivir en sociedad. Ahora sí, en este artículo cuando hable de convivencia hablaré de los seres con los que convivo en mi día a día en un piso compartido de la ciudad olívica.

Para poneros en situación os diré que el piso donde vivo es un piso grande y soleado, cuenta con un salón-comedor grande con una pequeña galería a la que apodamos "la zona de fumadores", una cocina apañada con una pequeña galería donde está la lavadora y los útiles de limpieza, dos habitaciones pequeñas y una más grande con baño propio; existe otro baño, además del mecionado, que es el que le corresponde compartir a las dos personas que ocupan los dormitorios pequeños.

Las personas que habitan la casa son completamente diferentes, una soy yo que ya me conocéis un poco, otra es el hermano de una amiga, Berte, que nunca se sabe si está o no en casa por el escaso ruido que hace y la tercera persona es una mujer misteriosa a la que yo he visto una sola vez y mi compañero ni en foto. Para entedernos llamaré a esta chica Brazi.

La historia de cómo yo acabé viviendo con Berte es sencilla, el año pasado compartía piso con su hermana y por motivos que ahora no vienen al caso ella se volvió a nuestro pueblo de origen dejando una vacante en el piso, hasta entonces nosotras compartimos piso con una pareja de chicas que se autodenomina "Pack". Mi amiga se fue y su hermano se apunto a una academia que hay en la puerta de casa así que decidió venirse al piso para mayor comodidad y no tener que andar yendo y viniendo a Mecolandia los días de clase. Antes de la llegada al piso de Brazi, Berte y yo vivíamos con una pareja de chicas que se autodenominaba Pack, estuvimos casi un año juntos. Cuando el Pack se fue a principios de verano se quedó una habitación vacante así que comenzó la búsqueda de compañera/o.

Como la casera alquila por habitación en lugar del piso completo puso un anuncio en varios sitios. A mí este proceso me pilló de vacaciones y a Berte también, así que una desconocida llamó al número del anuncio que habían puesto y vino a ver el piso. El piso le gustó y decidió que ese sería su nuevo domicilio, convivir con gente que no conocía de nada y que con la que probablemente no tenía nada que ver.

CONTINUARÁ: Ahora empieza lo bueno...

20 septiembre, 2011

El secreto de la habitación del fondo

Un piso, tres habitaciones, alguna zona común y tres personas diferentes. Un día cualquiera una misteriosa mujer se instala en la casa y no da señales de vida en dos meses... Su habitación cerrada esconde un misterio, ¿qué será? Próximamente en su blog...

19 septiembre, 2011

Non queda outra

Non me queda máis remedio que erguerme todos os días e regalarme un sorriso, en ocasións forzado. Pode que o mundo esté estropeado e podrida a sociedade, pode que as cousas se poñan difíciles ou tristes... Por sorte sempre consigo vislumbrar algo de beleza no mundo, un motivo pequeno, un detalle insignificante... algo!
Podo optar por pensar nun destello na súa mirada, un momento bonito, unha risa cos amigos por unha tontería supina ou podo pensar na inxustiza da sorte, pero intento que gañe o primeiro. A vida pode non ser doada pero seguro que en cada detalle hai un ápice de positividade. Por que non? Existen máis de 100 pupilas onde verse viva, existen máis de cen razóns, so hai que atopar unha e confiar... Aquí vos deixo con unha canción do maestro que me veu á mente ao pensar nalgún motivo para sorrir, por sorte teño un recordo agradable recente, unha sesta breve en compañía inmellorable e un bico doce desos beizos que me enamoraron e me siguen namorando en cada acción, en cada palabra.
Non queda outra opción que tirar para adiante! Así que, como decían en Toy Story "hasta el infinito y más allá".

Más de cien mentiras. Joaquín Sabina. Disco: Esta boca es mía.


Tenemos memoria, tenemos amigos,
tenemos los trenes, la risa, los bares,
tenemos la duda y la fe, sumo y sigo,
tenemos moteles, garitos, alteres.

Tenemos urgencias, amores que matan,
tenemos silencio, tabaco, razones,
tenemos Venecia, tenemos Manhattan,
tenemos cenizas de revoluciones.

Tenemos zapatos, orgullo, presente,
tenemos costumbres, pudores, jadeos,
tenemos la boca, tenemos los dientes,
saliva, cinismo, locura, deseo.

Tenemos el sexo y el rock y la droga,
los pies en el barrio, y el grito en el cielo,
tenemos Quintero, León y Quiroga,
y un bisnes pendiente con Pedro Botero.

Más de cien palabras, más de cien motivos
para no cortarse de un tajo las venas,
más de cien pupilas donde vernos vivos,
más de cien mentiras que valen la pena.

Tenemos un as escondido en la manga,
tenemos nostalgia, piedad, insolencia,
monjas de Fellini, curas de Berlanga,
veneno, resaca, perfume, violencia.

Tenemos un techo con libros y besos,
tenemos el morbo, los celos, la sangre,
tenemos la niebla metida en los huesos,
tenemos el lujo de no tener hambre.

Tenemos talones de Aquiles sin fondos,
ropa de domingo, ninguna bandera,
nubes de verano, guerras de Macondo,
setas en noviembre, fiebre de primavera.

Glorietas, revistas, zaguanes, pistolas,
que importa, lo siento, hastasiempre, te quiero,
hinchas del atleti, gángsters de Coppola,
verónica y cuarto de Curro Romero.

(Estribillo)

Tenemos el mal de la melancolía,
la sed y la rabia, el ruido y las nueces,
tenemos el agua y, dos veces al día,
el santo milagro del pan y los peces.

Tenemos lolitas, tenemos donjuanes;
Lennon y McCartney, Gardel y LePera;
tenemos horóscopos, Biblias, Coranes,
ramblas en la luna, vírgenes de cera.

Tenemos naufragios soñados en playas
de islotes son nombre ni ley ni rutina,
tenemos heridas, tenemos medallas,
laureles de gloria, coronas de espinas.

(Estribillo)

Tenemos caprichos, muñecas hinchables,
ángeles caídos, barquitos de vela,
pobre exquisitos, ricos miserables,
ratoncitos Pérez, dolores de muelas.

Tenemos proyectos que se marchitaron,
crímenes perfectos que no cometimos,
retratos de novias que nos olvidaron,
y un alma en oferta que nunca vendimos.

Tenemos poetas, colgados, canallas,
Quijotes y Sanchos, Babel y Sodoma,
abuelos que siempre ganaban batallas,
caminos que nunca llevaban a Roma.

09 septiembre, 2011

Feliz no cumpleaños

Sé que como lectora de mi blog que eras hoy te llegará este guiño estés donde estés, Cloe. Hoy sería un día de celebración con tarta y velas, pero por desgracia no es posible celebrar contigo el cuarenta aniversario de tu nacimiento. Me consta que hace meses habías hablado de organizar una "fiestuki", como le llamabas tú a las celebraciones sociales de cualquier evento, y por eso hoy más que nunca me acuerdo de esta fecha tan señalada. Hoy te escribo así:

Querida Bego o Cañanca como te solía llamar cuando era pequeña,
Tu ausencia se nota aquí en la tierra de los mortales y seguro que estás al tanto de ello allá donde estés. Estoy convencidísima que nos echas de menos tanto como nosotras a tí, tu familia y tus amigas. No siento tristeza al recordarte, lo que me causa ese sentimiento es el egoísmo y la necesidad de saber que ya nunca podremos tocarte ni abrazarte, pero te veo todos los días en mis recuerdos y en mis fotos. En mi habitación cuelgan dos fotos en las que salimos tú y yo en la boda de una prima nuestra, y salimos sonriendo mientras hacemos el tonto con unas cigalas. Fue un momento divertido que estará siempre en mi retina, igual que todos los últimos momentos que pasamos juntas.
Cuando me siento triste veo aquel vídeo de Flato y Cuesco que tanto te gustaba, con el que nos reímos no hace tanto en la cama del hospital. ¡Qué risas! A veces no puedo evitar llorar al recordarte, pero no son lágrimas tristes sino emotivas pues quiero quedarme con todo lo bueno que vivimos y nos enseñaste. No te preocupes si me ves llorar porque es normal desahogarse cuando una se siente emocionada, lo mismo le ocurre al resto de tus seres queridos, en especial a tu madre. Tranquila la arroparemos hasta que consiga ver tu recuerdo como algo positivo y no como algo doloroso, es normal pues todo esto es nuevo para nosotras y para tí también.
Seguro que la abuela Lola te haría de guía en tu viaje desde el mundo terrenal a ese lugar donde te encuentras ahora, ella sabe lo que hace así que déjate acompañar como lo hicimos hace más de trece años cuando su casa parecía un hospital de contienda conmigo lesionada de un pie, con Sonia embarazadísima y contigo en el postoperatorio. ¡Qué tiempos! Ya llovió bastante desde entonces, Marcos ya es un hombrecito que se quedó si madrina con tu partida, pero yo como siempre ejerceré con mucho gusto de madrina postiza. ¡Cuántos momentos compartidos, Bego! Buenos y malos, pero seguro que preferirás que nos quedemos la parte positiva del asunto así que hoy brindaré por aquellos momentos dignos de ser mencionados que compartimos, por los motes que nos intercambiamos y que hasta hoy perduran y por toda aquella gente que tuvo la suerte de conocerte, seguro que pensará como yo: has sido y serás siempre una mujer inigualable.
Aquí todo cuesta un poco, hasta el sol ha perdido fuerza, pero ten por seguro que ponemos en práctica tu enseñanza vital de tirar siempre adelante. Mientras hay vida hay esperanza así que en los tiempos duros reunimos nuestras fuerzas y continuamos nuestro senderos. Un abrazo enorme desde el lugar donde dejaste un hueco.

Tu prima que te quiere, Lupi.

Y con estas palabras quiesiera recordarla un poco más a esa gran mejor que fue mi prima y amiga. Por primera vez puedo escribir unas líneas dedicadas a ella sin llorar a borbotones, hoy le regalo mi sonrisa y todo mi cariño allá donde esté. Hoy toca un vídeo musica de una canción de Disney de Alicia en el páis de las maravillas. Felicidades.

06 septiembre, 2011

De tecnologías y niños

Son tiempos duros para la lírica, pero también para las mentes humanas. Cada día que pasa no dejo de sorprenderme más con la manera de actuar de la gente en general, que nadie se de por aludido que no escribo estas líneas pensando en personas concretas. Esto es el resultado de la observación de mi entorno y la conclusión es llamativa.

La educación que le estamos dando a nuestros menores es individualista, fomentando así el egoísmo de un ser humano en potencia. Cogemos a los niños con pinzas; les esterilizamos todo, no vaya a ser que se lleven bacterias a la boca; los bañamos día sí, día también con jabones que nada tienen de natural; olvidamos su aroma pues sumergimos a nuestros bebés en colonia; olvidamos jugar con ellos pues es más cómodo dejarlos al cuidado educación de un canal de dibujos animados, que ni siquiera nos molestamos en ver para ver si el contenido es adecuado; dejamos la responsabilidad de educar y enseñar, sobre todo en los primeros años de sus vidas, a desconocidos, pues es más cómodo no renunciar a una vida cómoda, y nos perdemos sus primeras palabras, sus primeros pasos...

Una vez crecen pierden el respeto de sus progenitores ¿quienes son esos que vienen a casa después de las ocho a cenar? Normal que no nos identifiquen como una figura de respeto y admiración, han pasado más de media vida delante de la caja tonta y con gente ajena al núcleo unifamiliar. ¿Con qué derecho nos creemos entonces de mandarle hacer ciertas cosas si nos desacreditamos con nuestra manera de proceder? Espero que el día que sea madre sea consecuente con lo que digo y sepa educar bien a mis hijos o hijas, desde luego sé lo que NO tengo que hacer.

En otra orden de cosas hay otra cosa que me llama muchísimo la atención y es la manipulación que ejerce el consumismo sobre las mentes de personas que se creen libres. Esto afecta también a padres y madres que se vuelcan en comprar en cadena juguetes a los niños en lugar de fomentar su imaginación y creatividad... La escoba de mi madre dio mucho de sí, fue un caballo, una guitarra, un micrófono, una espada, el cayado de un sabio, una vara ninja, la espada de Dar Vader... Ahora le compramos el caballo, la guitarra, la espada, el micro... Pero no quiero ahondar en más detalles... Lo que afecta a la gente adulta es, sobre todo, aquellos aparatos relacionados con la tecnología: ordenadores, teléfonos, televisiones...

Ahora está muy de moda eso de las tablet o tabletas, para mí hasta no hace tanto esa palabra me recordaba a los chicles o al chocolate, pero hay unos aparatos planos que sirven para hacer de todo, navegar en internet, crear y editar documentos, leer libros, escuchar música e incluso, con algunos modelos, llamar por teléfono. Vamos, que no hacen la comida porque no se lo han propuesto. Los móviles ahora resulta que son inteligentes, en inglés smartphones que también tienen casi las mismas funciones que las tabletas pero a un tamaño más reducido y además ¡puedes realizar y recibir llamadas! Yo llevo con mi "patatófono", como le llaman algunos amigos o compañeros de trabajo, dos años y la batería le aguanta estupendamente, hace y recibe llamadas y tiene un montón de extras que también tiene los denominados smartphones pero como no es tan "bonito" (y lo pongo entre comillas porque a mí, personalmente, un teléfono plano sin teclado numérico no me parece ni bonito, ni funcional) pretenden que lo cambie.

Pues les diré una cosa, mientras el teléfono funcione bien no me voy a comprar otro, ni voy a renovar mi permanencia con la operadora de telefonía con la que tengo servicio porque ellos me obliguen. Me dicen que puedo elegir ¿pero qué coño elegir si me están obligando a cambiar el teléfono? El hecho de querer cambiar ya lo deciden ellos y no yo, pero se molestan en darme el lujo o la libertad de elegir el modelo (eso sí, condicionado a los puntos y un posible desembolso de dinero) ... ¡que no me vendan la moto que a mí me gusta andar!

Hay gente que dice que decide "voluntariamente" cambiar de móvil y elige uno de esos modelos inteligentes que tienen todo. Tienen hasta el poder de esclavizar las mentes con programas o Apps como aquella de la que ya hablé en su momento (para quien no sigue el blog asiduamente había criticado el Whatsapp a través de mi experiencia propia). Después te encuentras a gente disfrutando de la vida social tradicional, pongamos por ejemplo una terracita y con los móviles pegados a sus manos diciendo por el Twitter o el Facebook lo bien que se lo pasan en tal terraza, haciendo que la gente como yo parezca gilipollas... o más bien que se sienta así.

Si vas a quedar con un yonki del Tw o del Fb mejor que quedes de manera virtual si piensas como yo, la comunicación será más efectiva pues su atención se centrará en su preciado tesoro, el smartphone. ¡Cuánta falta de educación! ¿Qué pensarían de mi si me pongo, por ejemplo, a jugar a la consola mientras me hablan o a mirar la pared? "Pero tranquila, yo te escucho" te dicen cuando miran la pantalla de su teléfono, en una de estas me levantaré y me marcharé, quizás no se enteren de que he desaparecido de la terraza, mientras le hable por el ordenador o el teléfono todo va bien.

Y ahora me dirán que soy carca, anticuada o cualquier sinónimo que puedan buscar a través del diccionaro online que tengan como App. En fin, yo crecí en los ochenta y sé lo que es quedar con la gente sin necsidad de móvil, sé lo que es subirse a los árboles, gritar al viento con ira pero también conozco las tecnologías y algo tengo muy claro, eso no es libertad. Por desgracia, nuestros menores no sabrán la diferencia entre el trato personal y el virtual, tendrán un montón de amigos y seguidores en las redes sociales y pensarán que eso es tener vida social. Olvidamos el trato con la gente, los roces, los guiños, las risas y pensamos que todo se remite a :) y xD.

05 septiembre, 2011

A wanderful world

Ayer me encontraba en una compañía inmejorable tomando un café en un pueblo marinero, de repente sonó una canción que me emocionó como nunca. No pude evitar llorar al escuchar esa inconfundible melodía y ese estribillo que dice algo tan positivo como "Qué mundo maravilloso". Ya siempre me había parecido una bellísima canción, cantada por un grande de la música, Louis Armstrong.

De todas las canciones maravillosas que hay en el mundo fue a sonar la única que se encontraba en el ordenador de Cloe, una canción que no oía desde hacía un mes. De pronto sentí lo maravilloso del mundo, estaba feliz pero aún así lloraba. Pero recordé que no todas las lágrimas son de tristeza, aquellas eran de emoción pues me di cuenta una vez más de lo afortunada que era.

Aluciné al ver cómo una canción me llevaba a ese estado, una simple canción, unos versos con música que dicen lo maravilloso del mundo con esa sencillez. Siempre que la escuche me acordaré de ella y pensaré lo que el estribillo dice, porque soy afortunada.



I SEE TREES OF GREEN,
RED ROSES TOO
I SEE THEM BLOOM
FOR ME AND YOU

AND I THINK TO MYSELF
WHAT A WONDERFUL WORLD.

I SEE SKIES OF BLUE
AND CLOUDS OF WHITE
THE BRIGHT BLESSED DAY,
THE DARK SACRED NIGHT

AND I THINK TO MYSELF
WHAT A WONDERFUL WORLD.

THE COLORS OF THE RAINBOW
SO PRETTY IN THE SKY
ARE ALSO ON THE FACES
OF PEOPLE GOING BY
I SEE FRIENDS SHAKING HANDS
SAYING "HOW DO YOU DO"
THEY´RE REALLY SAYING
"I LOVE YOU"

I HEAR BABIES CRYING,
I WATCH THEM GROW
THEY´LL LEARN MUCH MORE
THAN I´LL EVER KNOW

AND I THINK TO MYSELF
WHAT A WONDERFUL WORLD
YES I THINK TO MYSELF
WHAT A WONDERFUL WORLD.

01 septiembre, 2011

Cuando llega Septiembre

Cuando llega septiembre no puedo evitar acordarme de esta canción de Los Piratas que se llama Años 80. Y la verdad es que los 80 han sido unos años para recordar, años de cambios, avances, de transgresión y respeto, de apoyo a algunas causas y de rebeldía. A mi me pillaron muy pequeña pues nací en el 83, me hubiese gustado nacer diez años antes y disfrutar como disfrutaron mis hermanos y mis primos mayores desta década fantástica.
Gracias a la influencia de mi hermano y de mi hermana me gustan, a día de hoy, grupos de antaño... Soy más ochentera que noventera, bueno ya no hablar de este siglo... soy de mentalidad abierta pero cada vez aborrezco más las supuestas innovaciones tecnológicas... Nos están diciendo que no pensemos que ya pensará un ordenador o un smartphone por nosotros, estamos localizados día y noche... y a esto le llaman libertad.
En fin, no quería liarme con conversaciones trascendentales, sólo quería compartir con vosotros esta canción: