El blog de la zoocióloga que quería ser escritora

EN OBRAS - Este blog nació de la necesidad de sacar a fuera mi mundo interior, una herramienta que me ha ayudado a aprender a expresarme y transmitir mis sentimientos y sensaciones. Escribir me ha hecho persona y siendo persona he conseguido evolucionar hasta el punto donde me encuentro hoy, en pleno proceso de evolución.

24 abril, 2012

Agradecimiento

Durante el tiempo que dura una vida la suerte te brinda varios tragos, alguno de los cuales no son nada agradables. La pérdida de un ser querido por una enfermedad como es el cáncer es un trago amargo que, sin querer, hemos tenido que tomar recientemente.  
Para hacer más llevadero el amargo trago existe un equipo de profesionales que te hacen más dulce la estancia en un lugar donde el final es la muerte. La Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital Provincial de Pontevedra es un lugar agridulce, agrio por el motivo por el que trasladan a un enfermo allí y dulce por el trato tan amable y sobre todo humano que tiene todo el personal del lugar.
Quizás, la familia de Elías Torres sea una más de las muchas que han pasado por el lugar pero sin duda el  significado que ha tenido el trato de todo el equipo de paliativos hacia el enfermo como hacia su esposa e hijos, ha cobrado una importancia considerable por ser un trance muy duro para todos.
Precisamente por este motivo escribimos esta carta a modo de agradecimiento. Por ser un gran apoyo para las familias que pasan por el lugar haciéndole más llevadero el ya de por si amargo trago de despedir a un ser querido os habéis labrado un hueco en nuestros corazones.


En nombre de la familia Torres y del propio Elías, expresamos en forma de misiva nuestro más sincero agradecimiento.



16 abril, 2012

Otra noche más sin dormir

Parece frívolo escribir acerca de una situación tan íntima y triste cómo son las noches angustiosas de hospital. Otra noche sin dormir, otra noche de incertidumbre y desesperación. En una enfermedad como es el cáncer de pulmón en su última fase nunca sabes cuándo se ha de desencadenar el trágico final. Y la incertidumbre, a veces, te lleva a la desesperación del no saber qué hacer.
No es miedo al final, no es nerviosismo, es más la impotencia que te inunda la que hace que te sientas perdida. La muerte es algo tan natural como la vida y si no se le debe temer a una tampoco hay que hacerlo con la otra. Es difícil aprender está lección y requiere mucha fortaleza y poder mental sano. Creo que soy lo suficientemente fuerte y entera como para afrontar este final que se antoja de lo más caprichoso.
A veces, el final parece estar tan cerca que con sólo extender la mano da la impresión de que se puede palpar, otras, en cambio, parece alejarse y perderse en el horizonte, todo depende de los altibajos del estado físico y mental del protagonista de este relato. Yo escribo está historia desde una sala de estar del hospital provincial a altas horas de la madrugada, mientras, mi padre, tumbado en cama trata de respirar evitando ahogarse entre mocos y líquido de pulmón.

07 abril, 2012

Una historia africana


Hoy os contaré el porqué de las manchas de los leopardos y el color de los hombres en África. Esta historia está basada en una que escuché en un documental esta mañana con mi padre, me ha parecido un cuento estupendo para contar a nuestros menores.

Cuando el Creador dio vida a los animales africanos empezó a crearlos sin color, posteriormente decidiría cual sería el color de cada individuo. Al poco tiempo de ser creados el leopardo y el ser humano se habían hecho muy amigos, ambos se dedicaban a cazar para comer pero al carecer de color no podían camuflarse ni por el día, ni por la noche.

Como el Creador estaba tremendamente ocupado dando vida a plantas y animales, el hombre cogió un escarabajo negro africano y lo apretó entre sus manos. El líquido que soltó el cuerpo del insecto era negro así que esparció el color por su cuerpo, cuando aún no se había secado apareció su amigo el leopardo y le miró. El felino le dedicó una mirada de aprobación al nuevo color de su amigo y este, todavía con los dedos las manos mojadas del líquido negro del escarabajo, se acercó a él y lo decoró a manchas con las yemas de sus dedos. Este resultado fue transmitido a sus descendientes hasta los tiempos actuales. He aquí el resultado:

Esta nueva apariencia permitió al hombre y al leopardo camuflarse para cazar. Los leopardos pueden camuflarse entre las sombras de las ramas de los árboles y arbustos y el hombre podía ocultarse entre las sombras de los árboles. Poco a poco leopardo y hombre se fueron distanciando el uno del otro hasta hacer vidas completamente independientes, el hombre formó sus propios núcleos sociales y el leopardo decidió vivir en soledad.

Dicen que los leopardos negros, que los hay pero se les llama pantera, se han hecho con su escarabajo propio y se las han apañado para aplicarse el ungüento negro por todo su cuerpo, pero ocultan tras el manto negro las manchas que le proporcionó su antiguo amigo el hombre.