El blog de la zoocióloga que quería ser escritora

EN OBRAS - Este blog nació de la necesidad de sacar a fuera mi mundo interior, una herramienta que me ha ayudado a aprender a expresarme y transmitir mis sentimientos y sensaciones. Escribir me ha hecho persona y siendo persona he conseguido evolucionar hasta el punto donde me encuentro hoy, en pleno proceso de evolución.

30 marzo, 2009

He perdido la cabeza...

No sé dónde habrá ido a parar mi cabeza, porque la cordura la perdí hace tiempo, en un instante eterno en el que creí morir.

14 marzo, 2009

Querido Nadie

Ayer salí de trabajar y cogí el coche de vuelta a casa. Cuando conduzco pienso y cuando pienso demasiado me rayo. No sé muy bien qué venía pensando ayer pero sé que tenía un sentimiento que si ahora recuerdo me gustaría destruír. A medida que aceleraba por la autopista no dejaba de pensar y pensar, pensaba en que nada tenía sentido. Aceleraba y cambiaba de marcha, hasta que en quinta y a más de 120 kilómetros por hora no podía dejar de pensar, con el pié en el acelerador, en que al final del acelerón habría un muro y me estamparía contra él.
En mi pensamiento el viaje de vuelta a casa se truncaba con el accidente casi provocado, conducía como perseguida por un pensamiento frustrante y agobiante. No quería que ese perseguidor me atrapase pero cada vez que pensaba en un posible accidente, lo que más me entristecía de todo era que si ese hecho se produjera nadie me echaría de menos. Curioso pero cierto...

08 marzo, 2009

Diario de Ray

Viernes 6 de marzo de 2009
Anoche me tocó dormir en la cocina de fuera así que tomé posición encima del viejo horno de leña inultilizado, que años atrás había utilizado el abuelo para cocer pan y empanadas. Me dormí una vez tomada la posición felina más cómoda que existe, como un obillo de lana me toqué la punta de los pies con las manos y metí mi hocico entre los brazos. Así me dormí profundamente, la verdad es que el haber cenado como un cerdo me ayudó a que mi sueño fuera tremendamente profundo. No recuerdo nada más, sólo que me levanté al mediodía del día siguiente y mi abuelita me miró con mala cara y me echó un poco la bronca.
Por lo que pude saber después, mi madre y mi abuela me habían estado buscando y llamando por todas partes, el viejo caseto de herramientas del abuelo, la cocina de fuera, el gallinero viejo, el garaje, incluso han mirado en las cunetas. Mi madre se había marchado a trabajar angusitada, pensando que ya no volvería a verme. Con este sueño tan pesado que tengo doy unos sustos del copón, incluso el otro día me metí en el armario de mi tía y también me buscaron. Ya empiezo a dudar si soy gato o lirón...